¿Respira?

Uno de los gestos más intrigantes y preciosos a la vez de toda madre y padre reciente es el de acercar la mano a la barriga del bebé o el oído a la nariz mientras se pregunta: ¿Respira?
La causa de esta conducta es (creo) el miedo que tenemos todos los padres de que el fantasma de la muerte súbita llegue a nuestros hogares y por ello es perfectamente lógico y normal que en aquellos momentos en que nuestro bebé duerme plácidamente, sin moverse, sin quejarse y sin hacer ruido, nos preguntemos si todo va bien.
Confieso que lo he hecho alguna vez con mis hijos, básicamente de noche. Por el día nunca ha habido necesidad, pues directamente han dormido siempre en nuestros brazos, pero de noche, cuando Morfeo nos traslada a todos a mundos paralelos, nuestro nivel de alerta (y sobretodo el de los hombres) se reduce drásticamente y me he visto en la situación de despertar sin razón aparente y alargar la mano al abdomen de mi hijo para ver que todo va bien.









