
Las figuras musculosas de Thor y de Superman que aparecen en la fotografía no podréis encontrarlas en mi casa. No sé qué hubiera pasado si en lugar de niñas tuviera niños, pero tampoco me gustaría que ese muñeco desproporcionado con cara de pocos amigos y empuñando un mazo estuviera entre sus juguetes.
También es poco probable que mis hijas se sintieran atraídas por esos muñecos: no los conocen ni han visto anuncios en los que aparezcan, especialmente esos anuncios que más les llaman la atención y que son en los que aparecen niñas.
En la tele, en los catálogos, en la tiendas… cocinitas para niñas y coches para niños. Ya ha pasado la vorágine navideña de regalos, pero esta cuestión parece no ser perecedera. Al contrario, va en aumento conforme pasan los años: la mayoría de los anuncios sobre juegos y juguetes contienen algún tratamiento sexista.
Aparte del peso de la tradición y las convenciones sociales en nuestras familias y en la sociedad en general, esta cuestión se ve reforzada en muchos casos por la publicidad. A pesar de los años, la elección de la diversión para los más pequeños se sigue rigiendo por los estereotipos de género.









