Como ya os comenté en el post anterior, mis noches de verano están siendo bastante moviditas.
Hasta he abandonado algunas noches la cama conyugal para dejar allí a mi marido y a mi hija de dos años (que inevitablemente se pasa todas las noches a nuestra cama) para escaparme a dormir al sofá, todito para mi y bajo el aire del ventilador.
Las demás embarazadas me comprenderán perfectamente y coincidirán conmigo en que pasar esta ola de calor con tripón en pleno agosto, más que un acto de amor es toda una odisea y prueba de valentía.
Nos cansamos el doble o el triple, y más aún si hay otro hijo que cuidar, sudamos como chivos, se nos hinchan las piernas que parecen pesar una tonelada cada una, los pies parecen dos balones de fútbol, los tobillos desaparecen y caminas como un pato.

Me parece increíble que ya pasaron
Le llevo exactamente un trimestre de diferencia a mi compañera Elda. Así como ella
El nombre de nuestra primera hija estuvo siempre muy claro desde las melosas conversaciones de novios acerca de los nombres de los hijos.
Todo el mundo dice que los segundos tres meses del embarazo son los que la mujer más disfruta. Y en mi caso es totalmente acertado, tanto en éste como en mi primer embarazo.
Por fin, habiendo cumplido ya el cuarto mes de embarazo puedo decir que las teóricamente llamadas molestias del primer trimestre han desaparecido.
Hay pocas sensaciones tan maravillosas en la vida de una mujer como sentir al bebé que
Así como ninguna mujer es igual que otra, ningún embarazo es igual que otro. Incluso, los distintos embarazos de una misma mujer también son diferentes entre sí.
Todo el mundo, después de felicitarnos, nos pregunta qué preferimos que sea ¿niño o niña? Y nosotros siempre contestamos lo típico: que nos da igual, que lo importante es que venga sanito.