
Estos días me parece que en casa vamos a dar el adiós definitivo a la lactancia materna. Mi hija pequeña toma pecho por las mañanas, es un momento casi anecdótico en lo que a alimentación se refiere (después suele tomar un desayuno de aúpa) pero muy especial, cada día.
Últimamente, algún día me ha dicho que no quería leche. Hay tres días a la semana en los que no estoy cuando se despierta, entonces desayuna antes, y cuando me ve después, a mediodía, un par de veces, algunos días sueltos, “se ha desentendido” del pecho.
Hoy, que sí se ha despertado conmigo, es el segundo día que no quiere la leche de mamá. Puede que haya llegado la hora de decir adiós a la lactancia. Reconozco que me apena, aunque sabía que el momento no tardaría en llegar, la niña tiene dos años y tres meses y ya hace unos meses que soy yo la que le recuerda si quiere mamar.








