
Una de las ideas más difíciles de asimilar por los niños pequeños y más complicada también de explicar es la muerte. La muerte inevitable, la muerte como madre de la vida, como necesaria y parte de el milagro de la existencia física, la muerte como ausencia y como definitiva despedida de la vida del cuerpo y para algunas personas, como paso hacia otra vida diferente.
Lo primero para lo que los niños no están preparados es para la ausencia de las personas de las que dependen, y lo único que podemos ofrecerles es, mientras estemos vivos, seguridad, confianza y presencia consciente.
Si estamos con ellos, aceptándolos y acompañándolos, su confianza en la vida, en nosotros y en ellos mismos tendrá unas bases sólidas. Cuanto mayor sera el apego sano y seguro, mayor será la capacidad del niño para crecer emocionalmente.
Los padres deben ayudar a niños a percibir muerte como algo natural e inevitable. Dentro de lo que cada niño pueda comprender, no hay que mentirles jamás y hay que saber transmitirles que la muerte es permanente, que quien muere no va regresar a su vida en carne y hueso nunca más, aunque resulta muy doloroso para ellos y para nosotros. Que no seamos honestos no va a servirles de nada.




Unos investigadores de la Universidad McGill y el Hospital Infantil de Montreal han publicado en “Archives of General Psychiatry” el mayor estudio jamás realizado sobre la relación entre lactancia materna y desarrollo cognitivo.
Otro estudio más que destaca la importancia de la música en el desarrollo cognitivo de los niños.