
Hemos hablado sobre las diferencias entre la crianza respetuosa, respetuosa con el niño pero también con el entorno, y uno de sus contrarios, la crianza caprichosa, que realmente no demuestra respeto por las necesidades del niño, pues el niño necesita aprender el respeto hacia los demás con ejemplo y una guia segura y confiable, amorosa, por supuesto, empática, pero también segura.
Educar, entonces, es la manera en la que los padres preparamos a nuestro hijo para ser una persona completa, que se respete y se ame a si mismo, pero que también pueda ser capaz de entender a los demás, dejarles su espacio, sus derechos y reconocerlos como iguales.
El respeto, como decía antes, no es unidireccional, el respeto es algo que engloba al niño y su entorno.







