
Una vez ya tienes a tu pequeño en casa, empiezan las nuevas preocupaciones, sobre si el niño estará bien o si está inquieto mientras no puedes verlo. También es necesario que le crees un ambiente en el que se sienta cómodo y seguro, así que tienes que pensar cómo incorporar los elementos de seguridad al dormitorio del niño.
Todos los aparatos destinados a la vigilancia del pequeño deberían colocarse o sobre la cuna o en sus inmediaciones, ya que es el lugar donde seguramente estará el niño el tiempo que no estés junto a él. En este caso, existen dos opciones para supervisar al bebé, bien sea mediante intercomunicadores o mediante cámaras.
Los intercomunicadores funcionan como walkie-talkies unidireccionales y son ideales para periodos breves de tiempo, ya que lo único que te permiten es escuchar lo que esté haciendo el niño en cada momento (y sobre todo en el primer año de vida no es que haga muchas cosas audibles). Mi modelo favorito dentro de este rango es el que lleva incorporado un termómetro, que da una información muy completa sobre el estado del pequeño y que puede ser útil a los padres incluso cuando el niño crece ya que sabréis en todo momento si le ha subido la fiebre.