La danza puede ser un poderoso aliado para favorecer el parto vertical. Los movimientos rítmicos de la cadera, la sensación de relajación, de contacto con el cuerpo, el mismo ejercicio que ha fortalecido los músculos ayudará a que el tránsito del bebé hacia la vida extrauterina sea acompañado por nuestro cuerpo. El parto vertical y la danza se alían para dar al nacimiento una forma respetuosa y libre de ataduras.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que sea la mujer la que decida la posición del parto, algo que sigue sin ser respetado en la mayoría de nuestras maternidades. Caminar y moverse ayuda a que la cabeza del bebé presione el cérvix, aumentando la producción de oxitocina y ayudando a que el niño encuentre su camino para nacer.








