
Os contábamos este verano la noticia de que se había presentado una propuesta legislativa para reforzar la seguridad de los juguetes, modificando la normativa vigente, que ya tiene 20 años. .
Hoy por hoy, está reforma se ha considerado necesaria después de contabilizar la retirada de 20.000.000 de juguetes procedentes de China que se retiraron porque la pintura contenía demasiado plomo. Ahora se pretende prohibir la pintura con plomo, substancias cancerígenas y que los alimentos contengan juguetes incluídos en su interior.
¿Es adecuada o suficiente la reforma?
La cuestión que me ha parecido preocupante es que Industrias Jugueteras Europeas, una organización que representa a empresas como Mattel, Hasbro o Hornby, dice que las reducciones o retiradas deberían ir respaldadas de pruebas científicas que demuestren que esos productos o substancias pueden causar daños, cuando, tratándose de químicos y niños creo que cualquier precaución es poca y que debería primar lo contrario, que las empresas demuestren que sus productos no contienen nada perjudicial.
Lo cierto es que si pensamos las cosas que hoy sabemos que producen cáncer y que alegremente se han vertido al medio ambiente o añadido a los objetos de uso cotidiano antes de demostrar su inocuidad, me pongo a temblar.








