La capacidad de los bebés prematuros para sentir dolor ha sido objeto de debate en la medicina.
Algunos bebés no lloran cuando les pinchan el talón como procedimiento que regularmente se realiza en las unidades de neonatología para obtener muestras de sangre.
Los médicos y enfermeras a menudo tienen que basarse no sólo en los cambios faciales, y en los patrones de sueño perturbado, sino también sutiles cambios en la frecuencia cardiaca y la saturación de oxígeno en sangre para predecir si un niño está sintiendo dolor.
Investigadores del University College de Londres encontraron cambios en el nivel de oxígeno cerebral en respuesta al dolor. La investigación registró las respuestas de 12 bebés a las pruebas del talón al mismo tiempo que midió los cambios cerebrales en la zona somato-sensorial.
Estos cambios en los niveles de oxígeno en ciertas áreas del cerebro se cree que son un subproducto de la actividad nerviosa en reacción al dolor. Aunque en general esta reacción se relaciona con otras expresiones físicas, en algunos bebés hubo una respuesta cerebral sin ningún otro cambio físico.

Cuando se trata de niños, el juego es cosa seria. El juego no solamente les entretiene sino que contribuye a su desarrollo intelectual y emocional.
La comprensión, la aceptación, la sociabilidad, etc., son valores muy necesarios que deben instaurarse en nuestros hijos, esta es la base para construir una sociedad de mayor calidad en la que todas las personas son tratadas por igual y con el máximo respeto. Hemos conocido en algunas ocasiones diversas iniciativas que luchan para que los niños aprendan a comprender y aceptar a otros niños, sin que importe la discapacidad que sufren, la religión o la raza.