
Cuchara en mano, el niño en la trona, sujetándole casi las manos para que no pueda apartar la comida que va a su boca por mucho que intente apartarla. Una imagen recurrente con una banda sonora que repite “un poquito más“.
Por mamá y por papá. Viene un avioncito. Abre la boca. Hay que comerse todo para poder crecer. Una lista interminable de mensajes que llegan al niño que sencillamente no quiere comer más.
Lo que de verdad necesita comer un niño pequeño
Finalmente yo acepté, tras leerme el mágnifico “Mi niño no me come“ de Carlos González, que las necesidades nutricionales de mi hijo, que crecía sano, feliz y activo, eran considerablemente menores y que él era capaz de saber perfectamente si quería o no “un poquito más“.
Y es que, además, con que se coman una cucharada o dos más no estaremos cubriendo una supuesta ingesta insuficiente de nutrientes. Un poquito más no hace la diferencia. Comer de todo ayuda, pero comer de todo significa comer alimentos con proteínas, hidratos, vitaminas, minerales y fibra suficiente.









