El "síndrome de la cuna con pinchos"

Muchas mamás y papás cuentan que su hijo se despierta llorando cada vez que intentan dejarlo en la cuna. Es lo que yo llamo el “síndrome de la cuna con pinchos“. El bebé ha estado jugando y mirándolo todo desde nuestros brazos. La tarde cae y estamos cansados. Lo bañamos, todo va bien, disfrutamos de ese momento. Le damos su última toma del día, acariciándolo, embelesados con su mirada. Cuando deja de mamar o acaba su biberón su cara refleja una plenitud y paz que va más allá del estómago lleno. Parece tan relajado, tan dulce. Es feliz. Nos sentimos reconfortados.
Y llega la hora de ponerlo a dormir. Esperamos para estar seguros a que esté profundamente dormido, acunándolo. Nada lo disturba. Es el momento. Sigilosos vamos a su habitación. Y lo dejamos lentamente en su cunita, con la luz suave, en silencio. Pero apenas roza su espalda el colchón nuestro angelito se despierta y empieza a quejarse. Si insistimos en la idea de dejarlo en la cuna, grita y llora. Parece que el simple gesto de ir a dejarlo durmiendo no lo hubieramos hecho con suficiente suavidad. Parece que la cuna quema o se le clava en la espalda. No lo soporta. ¿Le pasa algo malo?









