
Durante algunas entradas hemos ido comentando algunos de los rasgos que pueden mostrar los bebés de alta demanda (que también podrían cumplir bebés más tranquilos, por supuesto), y hoy quiero explicar otro de los “tormentos” por los que hemos llegado a pasar los papás que hemos tenido hijos que podrían haberse considerado de alta demanda: los viajes en coche, considerados como misión imposible.
Todo empieza cuando tu hijo tiene pocas semanas de vida. Tumbado en el capazo en el asiento de atrás pronto te das cuenta de que los semáforos son elementos non gratos para tu bebé, ya que es pararte un momento y empezar a soltar algún gemidito que enseguida se detiene cuando el verde se enciende.
No es algo preocupante, de hecho hace hasta gracia: “mira qué bichillo, cómo le gusta que nos movamos” y casi me atrevería a decir que se trata de un rasgo que la mayor parte de los bebés pueden mostrar, ya que después de nueve maravillosos meses flotando y en movimiento, notar que todo se detiene debe ser molesto.





