
Una de las medidas que acaba de anunciar el presidente Zapatero esta mañana para reducir el déficit es eliminar a partir del 1 de enero de 2011 el cheque-bebé, la prestación de 2.500 euros por nacimiento o adopción que se otorga a todas las familias españolas o con residencia legal en España.
Era una decisión que se veía venir. Ante la necesidad de hacer un recorte tan bestial era de suponer que lo primero que se acabaría sería la ayuda a las madres de bebés recién nacidos. Fue anunciada junto a un grupo de medidas de recorte “imprescindibles”, según el gobierno, para hacer frente a la situación económica actual.
Recordemos que la prestación fue anunciada a principios de julio del 2007 como una forma de fomentar la natalidad en España, aunque a muchos les sonó más a maniobra electoralista que a una medida realmente efectiva de aumentar los nacimientos. El escepticismo era generalizado, pero el dinero en algo ayudaba. Ahora ni eso. El fomento de la natalidad no parece ser un problema apremiante en este momento.








