Se cuestiona la conveniencia de las inducciones

Yo siempre he estado convencida de que las inducciones son realizadas de forma demasiado común y que no había justificaciones para la mayoría de ellas ni quedaban claros sus beneficios en muchos de los supuestos en los que se realizan.
Un estudio muy amplio y reciente señala lo mismo: se cuestiona la conveniencia de las inducciones.
Una inducción al parto no es un acto sin peligros. Cuando se induce un parto existen muchas más posibilidades de que no haya progresión adecuada, siendo las tasas de cesáreas, forceps, ventosas y episotomías mayores. El uso de oxitocina sintética hace las contracciones más dolorosas y provocan que se deba usar anestesia epidural casi siempre. La mujer queda sin movilidad al ponerse medicamentos por via venosa y usarse la monitorización interna al bebé. El riesgo de infección es mayor por los tactos y la rotura de bolsa de forma artificial. Inducir un parto es una decisión médica muy seria y se debe realizar cuando sea necesaria de verdad.
Un estudio publicado recientemente en el BJOG, la revista médica del Royal College of Obstetricians and Gynaecologists, señala que la mejor evidencia científica disponible no avala muchas de las razones médicas que dan los profesionales para provocar el parto.







