
Con el frío llegan los resfriados, y con ellos una avalancha de niños (y adultos) con malestares variados que a menudo se intentan aliviar con medicamento. Pero los catarros no se curan con medicinas, se curan solos gracias a su evolución espontánea.
Actualmente no se dispone de ningún tratamiento que cure o acorte la duración del catarro o resfriado común, aunque existen varias prácticas que pueden prevenirlo.
Entonces, los medicamentos que se usan para tratar el catarro lo que hacen es intentar aliviar, en lo posible, los síntomas: la fiebre, la mucosidad, la congestión nasal y la tos. Pero no deberían administrarse sin prescripción médica.
Ello es porque se ha visto que algunos medicamentos anticatarrales pueden producir, en los niños pequeños, efectos adversos, como aumento de la frecuencia cardiaca, adormecimiento, convulsiones e incluso muerte en los menores de dos años. En diversos lugares del mundo se ha ido advirtiendo de los peligros:


