Hoy en día, gracias en gran parte a los tratamientos de fertilidad y de conservación de óvulos hay posibilidades de tener un embarazo cuando la mujer ha padecido previamente un cáncer.
Sin embargo, lógicamente haber pasado por una enfermedad tan agresiva entraña algunos posibles riesgos de desarrollar complicaciones.
Un estudio realizado en Escocia señala que aunque no necesariamente se corren más riesgos durante la gestación que una mujer que no haya sufrido cáncer, de todas formas hay ciertos aspectos a los que hay que estar atentos.
Los investigadores observaron que en el grupo de las mujeres que habían sobrevivido a un tratamiento oncológico eran un 56% más propensas a tener hemorragias después del parto, un 33 % más proclives a necesitar una cesárea o la ayuda instrumentos en el parto vaginal y el mismo porcentaje había dado a luz a bebés prematuros de menos de 37 semanas de gestación.

Un experto en oncología, el doctor César Rodríguez, médico del Hospital Clínico Universitario de Salamanca ha explicado que tener menos hijos es un factor de riesgo para desarrollar cáncer de mama, así como tenerlos a edades tardías o no tenerlos durante la edad fértil.
Idea Sana, de la cadena de supermercados Eroski, junto a la Asociación Española Contra el Cáncer, han iniciado en Valladolid la campaña Bronceado Saludable para advertir a la sociedad sobre los peligros que puede encerrar la exposición solar.
Está comprobado que el embarazo antes de los 35 años tiene un efecto protector ante el riesgo de padecer cáncer de mama.
Con motivo del VI Simposio Internacional del Grupo Español de Investigación en Cáncer de mama (GEICAM), la doctora del Servicio de Oncología Médica del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), Amparo Ruiz, alerta sobre el aumento de los tumores mamarios que se detectan en mujeres embarazadas, uno cada tres mil.
