
Hacer ejercicio durante el embarazo es muy beneficioso para la salud de la madre y del feto, siempre que no exista ninguna contraindicación o riesgo. Una de las opciones más sencillas es caminar durante el embarazo, que aporta muchos beneficios sobre lo que os hemos hablado en alguna ocasión.
Además de ser una forma excelente de relajar tensiones, tanto si estamos trabajando como si no, al caminar se tonifican la mayoría de los músculos y se mejora la circulación sanguínea. Esto es fundamental en una etapa en la que precisamente la circulación se resiente tanto. De este modo prevenimos los edemas y sus consecuencias, como la hinchazón de piernas y pies, el estreñimiento, las hemorroides...
Caminar durante el embarazo ayuda a controlar el aumento de peso sin forzar al organismo, debido a que es un ejercicio aeróbico pero de bajo impacto.







¡Al fin! Mi espalda lo agradece bastante. Arturo ya es un “caminante” experimentado.
Ya desde bien pequeñitos los bebés mueven agitadamente brazos y piernas en unos curiosos pataleos y brazadas. Esos movimientos incontrolados, sin embargo, se hacen más patentes conforme van creciendo y fortaleciéndose los pequeños. Ahora hay que acercarse con cuidado a mi niña en el cambiador, porque las patadas que da son de auténtica futbolista.
Hace tiempo que no hablo de mi bebé porque estaba esperando el momento de anunciarles que camina, pero ese momento se está retrasando más de lo previsto ya que está a punto de cumplir los 15 meses y todavía no camina sola.