Cambio de pañal, un momento de mimos y juegos
Hoy vamos a hablar del cambio de pañal. Ya he perdido la cuenta de cuántos pañales habré cambiado hasta hoy… y los que me quedan. A promedio de cinco por día, por dos niñas, por tres años cada una, el resultado es un montón de tiempo invertido en el proceso de cambiar el pañal, que podemos hacerlo como algo rutinario o aprovechar para convertirlo en un momento de juegos y mimos.
Hay veces que las prisas no nos lo permiten, pero todas las veces que podamos y al menos una vez al día, el cambio de pañal es una oportunidad genial para dedicarle 15 minutos diarios a jugar con el bebé y hacer unas risas.
Por empezar, mi bebé chilla cada vez que la acuesto para cambiarla, así que debo esforzarme para entretenerla como sea para que se quede quieta y deje de intentar tirarse del cambiador.
Tengo que desplegar todas las armas de entretenimiento para distraerla y que pase del quejido a la diversión. Son infalibles unos besitos en la pancita, claro que para eso tengo que haber sido hábil para quitarle la ropa lo más rápido posible. Cuando sea mayor le encantará cambiarse de ropa tres o cuatro veces al día, pero lo que es ahora, no le apetece nada.


