
No hay demasiadas investigaciones sobre la relación entre las condiciones térmicas medioambientales y la gestación, pero un estudio reciente realizado por científicos del Centro de Investigación Epidemiológica y Ambiental de Barcelona (CREAL) asegura que las altas temperaturas pueden acortar el embarazo.
Afirman que las temperaturas elevadas pueden provocar una disminución en la duración de los embarazos, hasta el punto de que una jornada de calor excesivo puede ser suficiente para adelantar el parto en un día. La ecuación sería: un día de calor excesivo antes del parto, un día menos de gestación. No es de extrañar, ya que las embarazadas son especialmente vulnerables al calor.
Para conocer el impacto a corto plazo de la exposición materna a temperaturas extremas durante el embarazo se analizaron más de 7.500 nacimientos producidos entre los años 2001-2005 en Barcelona, España.




