Ser papá: el lavado del gato (II)

Hace unos días desnudamos al niño para hacerle el lavadito con agua y esponja. Lo dejamos así, desnudo, con el agua caliente y ahora vamos a lavarlo.
Metes la esponja, la escurres bien y al lío. Mójale un poquito todo, con la esponja el tórax, la barriguita, no te acerques mucho al cordón no la vayamos a liar, el pliegue del cuello, los pliegues de las ingles, las piernas, los pies, lo giras de ladito, la espalda, sus partes nobles, las no tan nobles (o sea, la vulva o el pene y el ano). Más o menos, tampoco busques sacar brillo, un poco de higiene y listo.
Para la cara puedes usar la punta de la toalla. La mojas un poco y le pasas por toda la carita y detrás de las orejas.
Sécale bien incluyendo los pliegues del cuello, de las ingles y todo aquel pliegue que veas (algunos bebés tienen unos cuantos).
Venga, todo rapidito que ya te ha dicho la enfermera que tiene que estar poco rato sin ropa porque cogen frío enseguida.


Según los expertos, los padres podrían estar dañando la piel del bebé con el baño diario. Los niños de hoy en día tienen el doble de probabilidades de tener problemas en la piel como el eccema que la generación de sus padres, ha revelado un estudio.
Una encuesta sobre las actividades que más les gusta hacer a los padres murcianos en lo que al cuidado del bebé se refiere es un vivo reflejo de lo que sucede en casa. Y estoy segura que en muchas otras también.
No hay duda de que va a ser una nueva y gratificante experiencia para el bebé, su primer baño en una piscina, eso sí, todo dependerá del comportamiento que presenten ante este hecho los padres. Como norma general, un bebé espera su baño diario en la bañera, esta experiencia le gratifica y calma, pero no es lo mismo el agua que contiene la bañera que la inmensidad que se le presenta en una piscina.

