
No es la primera vez que se relaciona la prematuridad con el autismo, un trastorno más común de lo que se piensa que causa alteraciones en el comportamiento de los niños. Un nuevo estudio asegura que los bebés prematuros corren cinco veces más riesgo que los niños nacidos a término de desarrollar autismo.
Los autores de la investigación hicieron un seguimiento a más de ochocientos bebés prematuros hasta que cumplieron los 21 años de edad, todos nacidos a partir de la semana 26 de gestación con un peso de entre 500 gramos y dos kilos. A cinco de cada 100 adultos jóvenes que habían nacido con menos de 2 kilogramos de peso se les diagnosticó autismo.
El estudio, publicado en la revista Pediatrics, es el primero en establecer una relación entre el bajo peso al nacer y el autismo.









En los últimos años se han disparado los partos de bebés con bajo peso al nacer. Los factores medioambientales, el tabaco y por supuesto la alimentación de la madre durante la gestación están entre los motivos responsables.