
En el mundo que rodea a la embarazda, todavía encontramos noticias tan sorprendentes como éstas. El pasado 5 de Septiembre en Italia, concretamente en el aerouerto de Roma, una aerolínea ha dejado en tierra a una embarazada después de que ésta hubiera comprado sus billetes sin ningún tipo de impedimento, y es más, se encontrara ya sentada junto a su hijo y su marido dentro del avión.
Al parecer, cuando se encontraban ya con el cinturón abrochado, una azafata pidió a la mujer su certificado médico que afirmara que podía volar, ya que se encontraba embarazada de 31 semanas. Son muchas las compañias de viaje que obligan a sus pasajeras a llevar encima una acreditación del ginecológo apartir de la 25 semana de embarazo que las permita volar o viajar en barco.
Lo curioso es que este viaje era de vuelta a su domicilio, y en el anterior, en el de ida que se realizó en la misma compañía, nadie le reclamó ningún certificado.




Todavía no salgo de mi asombro al conocer la historia de una familia israelí (padres y cuatro hijos) que ha abordado un avión en el aeropuerto de Tel Aviv sin darse cuenta que la hija de 3 años no estaba con ellos. Lo más triste es que recién se dieron cuenta a los 45 minutos de despegar sólo porque el capitán les avisó.
Mis compañeras ya nos recomendaron buenos consejos para 
Los vuelos de larga duración pueden ser verdaderamente tediosos para los niños pequeños que permanecen encerrados en un avión durante ocho, diez o doce horas.
Quienes sigan habitualmente el blog habrán notado mi ausencia durante el último mes. 