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		<title>Bebesymas</title>
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Embarazo, Bebés y más. Consejos e información para los que son o van ser padres.		</description>
		<pubDate>Sun, 22 Nov 2009 13:46:18 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA[El control de los impulsos: test de las golosinas]]></title>
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      <pubDate>Fri, 21 Nov 2008 12:00:00 +0000</pubDate>

      <author>Armando</author>
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      <p><img class="centro_sinmarco" alt="Gominolas" src="http://img.bebesymas.com/2008/11/frutasjellyweb.gif"></p>

	<p>En la década de los sesenta, el psicólogo <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Walter_Mischel">Walter Mischel</a> realizó un estudio con niños de cuatro años con la intención de demostrar que <strong>el nivel de control de los impulsos a esa edad podría ser premonitorio del carácter y de la manera de ser </strong>de las personas en la edad adulta.</p>

	<p>Para llevar a cabo su investigación hizo que una persona adulta le dijera a cada niño lo siguiente: <em>“ahora debo marcharme y regresaré en unos veinte minutos. Si lo deseas puedes tomar una golosina pero, si esperas a que vuelva, te daré dos”.</em></p>

	<p>Está claro que para un niño de cuatro años, tal situación es una verdadera odisea. Una lucha contra sus deseos, contra su autocontrol. De hecho recuerdo haber visto un documental en que ponían a niños en la misma situación y era muy curioso verles taparse la cara, los ojos, tumbarse en el suelo, cantar y mil cosas para evitar pensar en esa gominola que les esperaba en la mesa. También fue curioso ver a otros niños que simplemente, cogieron la gominola y se la comieron (más vale pájaro en mano…).</p>

	<p>Unos años más tarde, cuando estos niños llegaron a la edad adolescente, fueron valorados nuevamente para buscar una asociación directa entre su capacidad de controlar los impulsos y el tipo de persona en que se habían convertido.<br>
<!--more--><br>
Según Mischel los que a los cuatro años resistieron la tentación y esperaron a tener dos golosinas <strong>eran socialmente más competentes, más emprendedores y más capaces de afrontar las frustraciones de la vida</strong>.<br>
No se desconcertaban ni se quedaban sin respuesta ante la presión. No huían de los riesgos sino que los afrontaban, eran seguros de sí mismos, honrados y responsables.</p>

	<p>En cambio, los que cogieron la golosina eran <strong>generalmente más problemáticos</strong>. Eran adolescentes más temerosos de los contactos sociales, más testarudos, más indecisos, más perturbados por las frustraciones, más inclinados a considerarse “malos” o poco merecedores, a caer en la regresión o a quedarse paralizados ante las situaciones tensas, a ser desconfiados, resentidos, celosos y envidiosos, a reaccionar desproporcionadamente y a enzarzarse en toda clase de discusiones y peleas.</p>

	<p>Así pues, parece ser que los que de pequeñitos tienen ya capacidades para retrasar la gratificación son las personas más capaces de llevar a cabo proyectos personales tales como hacer una carrera, hacer dietas, dejar de fumar y en definitiva de acabar aquellas cosas que empiezan.</p>

	<p>Valorando además los resultados académicos de los adolescentes se observó que aquellos niños que esperaron a los cuatro años esos veinte minutos obtuvieron mejores resultados académicos que los que se habían dejado arrastrar por sus impulsos.</p>

	<p>Y aquí es cuando uno se pregunta: <em>“¿Yo habría esperado?” </em>o <em>“¿mi hijo esperaría?”</em>. En el caso de mi hijo, no lo sé, le falta algo más de un año para los cuatro. En mi caso, no sé qué pensar. Muchas cosas de mi comportamiento actual me dicen que yo sería de los de coger la golosina, muchas otras me dicen que esperaría. <strong>Lo mejor es que nunca lo sabré.</strong> O quizá eso sea lo peor…</p>

	<p>Vía | Libro Inteligencia Emocional de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Goleman">Daniel Goleman</a></p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA[Los niños son el futuro pero también el presente]]></title>
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      <pubDate>Thu, 20 Nov 2008 12:00:00 +0000</pubDate>

      <author>Armando</author>
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<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.bebesymas.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img class="centro_sinmarco" alt="Niños" src="http://img.bebesymas.com/2008/11/childr.jpg"></p>

	<p>Todos hemos dicho u oído en alguna ocasión que “los niños son el futuro”. Desde pequeños les educamos, les escolarizamos y estamos pendientes de su crecimiento y su comportamiento para que el día de mañana sean el relevo de los adultos de hoy. </p>

	<p>Sin embargo, y creo que estaréis de acuerdo conmigo, <strong>los aprendizajes se consolidan cuando se llevan a la práctica</strong> y a los niños les dejamos practicar poco. Este es de hecho uno de los <em>peros</em> que veo en la sociedad actual y en la escuela.</p>

	<p>Los niños acuden a aprender y son enseñados desde la perspectiva de sujeto sin conocimientos que debe aprender lo que el sistema considera, con poca capacidad para tomar decisiones (los padres y los profesores saben lo que es mejor para ti) para, una vez llega a la adolescencia deber tomar una gran decisión de futuro como es orientarse hacia una profesión cuando nadie te ha enseñado a tomar decisiones, pues como digo, las han tomado por ti.<br>
<!--more--><br>
De este hecho se hace eco César Muñoz Jiménez, consultor internacional de infancia, juventud y participación ciudadana en una entrevista en que expresa la necesidad de que los adultos tengamos en cuenta los polos más importantes del cambio social: los niños, por su capacidad creativa, imaginativa y su tremenda ilusión y los ancianos por su experiencia y su memoria social. <strong>Justamente, los dos grupos de edad más olvidados.</strong></p>

	<p>Los niños deben tener más implicación en la vida social y esto debe empezar en la familia y en la escuela, permitiendo que tengan voz y si es preciso que tengan voto. No olvidemos que son personas y que tienen una vida que vivir con sus opciones, sus elecciones y sus consecuencias. De nada les sirve si las elecciones las hacemos los adultos por ellos, pues <strong>estarán viviendo la vida que esperamos que vivan y no la que ellos quieren vivir.</strong> Normal que luego no se sientan responsables de sus actos porque, como digo, no suelen ser sus elecciones, sino las nuestras, las de sus padres.</p>

	<p>Implicándose más en la sociedad se convierten en, como dice César Muñoz, personas activas, menos violentas y más respetuosas con su entorno:</p>

<blockquote>A mayor participación, menos violencia. Baja el nivel de violencia, de agresividad y sube el de conciencia, orgullo y cuidado con el espacio en el que participan. Si los jóvenes participan desde niños en el diseño de un parque, luego lo cuidan, es un trozo suyo, de su idea, de su sugerencia. La infancia nunca será futuro si no es presente. Debe dejar de ser una transición, hay mentiras organizadas que dicen que para ser hay que ser adulto. Los niños y los ancianos tienen que participar más. La base del cambio está en la infancia.</blockquote>

	<p>Así a priori, es posible que suene descabellado, sin embargo los niños y jóvenes son muy capaces de elegir y de ver las consecuencias de sus elecciones (y si no las ven ahí estamos nosotros para hablar sobre ellas y promover la reflexión), sólo falta que se les ceda un poco de la responsabilidad que curiosamente se les pide.</p>

	<p>Por poner un ejemplo, y cito de nuevo al entrevistado:</p>

<blockquote>
En un pueblo de Barcelona un grupo de niños de entre 12 y 18 años participaron en el diseño de su pueblo, de la fiesta, hasta tienen la llave del Ayuntamiento para reunirse los domingos por la tarde en el salón de plenos. Administran un millón de pesetas de subvención del Ministerio, y eso creó un escándalo entre padres, políticos, etcétera, y lo hacen bien.</blockquote>

	<p>Y añado que probablemente lo hacen mejor que los adultos, con más implicación, con más ilusión y con más responsabilidad a la hora de gestionar el dinero. </p>

	<p>Si vemos a nuestros hijos desde el punto de vista de que son niños tiranos, futuros rebeldes, adolescentes perdidos, inconscientes e irrespetuosos les estamos abocando directamente a ello, pues no les dejamos elegir, no les dejamos encontrarse, ser conscientes de sus vidas ni por tanto ser consecuentes ni responsables de sus propias elecciones.</p>

	<p><strong>Los niños son el futuro, pero también el presente</strong>. Debemos aprender a aprender de ellos.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.elcomerciodigital.com/oviedo/20081113/aviles/infancia-nunca-sera-futuro-20081113.html">Comercio Digital</a></p>      ]]></description>
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