Bocado de realidad: por una atención más humanizada

Hoy he podido leer una historia real que me ha dejado el corazón en un puño. Se trata de la historia de Inés, una mujer madre de dos hijos que parió a una niña a las 23 semanas y dos días de gestación que falleció al poco de nacer.
Tres días después de parir Inés seguía en el hospital ingresada y dialogando con el enfermero le dijo: “Ya ves, pensando en mis dos hijos, los he dejado en casa, y mi hija muerta, ¿qué les puedo decir después de tanto? Pienso en ellos. Y yo aquí para nada, todo el tiempo perdido. Me dijo mi marido que no viera a la niña.”
Inés estuvo un mes ingresada sin poder moverse de la cama porque tenía contracciones y su hija corría riesgo.
De vez en cuando tenía metrorragias, pero una mañana fueron más abundantes y ella notó que algo estaba pasando. Se lo comunicó al médico que dijo que no había ningún cambio, todo normal para su estado.
A las tres o cuatro horas Inés notó que algo se movía por abajo. Su hermana levantó la sábana y vio las piernas moradas del bebé asomando por la vulva.






Según un artículo publicado en la revista médica Health Day basado en un estudio de la revista Pediatrics de este mes, la depresión postparto podría ser detectada con tres preguntas clave. Las respuestas a estas tres sencillas preguntas pueden ser enormemente identificativas de un caso de depresión y ayudar a detectarla precozmente.
Siempre sostengo que la base de una acertada elección es la información. Una mujer no elegirá otro tipo de parto del que conoce si ignora que existen más opciones, al igual que en un restaurante no se nos ocurriría pedir un plato que no está en el menú.


