
Los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo de las personas, y también los pilares de una vida saludable se empiezan a establecer desde que nacemos. Por ejemplo, el estado de los pulmones y el riesgo de desarrollar problemas respiratorios crónicos se determinan en la infancia, así que hay que poner especial cuidado cuando son pequeños.
Convivir con un fumador o tener infecciones pulmonares de pequeño son factores de riesgo, ya que incentivan la aparición de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en la edad adulta, con bronquitis, asma y/o enfisema. También influye el hecho de tener padres con asma o haber sufrido asma en la infancia.
Si se empieza teniendo una función pulmonar reducida, dicha capacidad se convierte en permanente y no se recupera con la edad. Al contrario, se va deteriorando y van aumentando las posibilidades de sufrir enfermedad pulmonar constructiva crónica.







