
En España llevamos años siendo críticos con la sanidad pública y la privada por las altas tasas de cesáreas, que han estado rondando el 23% de los partos para la primera y el 40% para la segunda. Año a año, con los nuevos protocolos, la situación ha ido mejorando y estas tasas han ido descendiendo para aproximarse un poco más a las cifras que sugiere la OMS al considerar aceptable una tasa del 15% de cesáreas.
En Italia, en cambio, en vez de ir avanzando van hacia atrás, como los cangrejos, porque se ha convertido en el país de Europa con mayor porcentaje de cesáreas: casi cuatro de de cada diez mujeres que van a dar a luz (el 38,2%) acaba pariendo mediante cesárea.
Estas cifras son una media de lo que sucede en todo el país, pero ya sabemos que una media puede esconder situaciones vergonzosas, como sucede en el sur del país, donde en regiones como Calabria son más las mujeres que paren por cesárea (el 61,6%) que las que dan a luz de manera vaginal, o como Sicilia, donde son el 52,8%.









