“Hoy cumples años. Atrás han quedado los payasos, la piñata y los globos de colores, infaltables en otras ocasiones.En vez de ello: secretos, risitas, mensajes al móvil y muchos e-mails. Miro con nostalgia tus fotos y definitivamente no eres la misma. Te has hecho mujer a una velocidad para la que no estaba preparada y de repente, un abismo generacional de 18 años nos separa. Yo todavía cierro los ojos y recuerdo tu piel húmeda sobre mi pecho, tu olor a recién nacida y mis lágrimas de emoción en el momento en que me hiciste madre”.
Cuando esperamos un hijo nos atormentan mil preguntas, sobre todo ¿podremos ser buenas madres?, ¿le daremos a nuestro niño las bases de una existencia feliz y una personalidad completa?
Estas dudas, que a todas nos asaltan, en el caso de una muchacha joven o una adolescente, son enormes. Por ese motivo y por la belleza extraordinaria de esta carta, os la hago llegar. Nuestro niño, aun en nuestro vientre o muy pequeño, un día tendrá 10, 13, 18 años, y aprenderá a ser él mismo. Y sin duda, nos maravillará y lo amaremos cada dia, si eso es posible, más.