
La realización de actividades deportivas, culturales y artísticas es una fuente de placer, de socialización sana y de aprendizaje, aumentan la autoestima si son llevadas sin competitividad enfermiza, fomentan la capacidad para conocerse a uno mismo y son, en definitiva, una de las cosas buenas de la vida. La clave para que realicen estas actividades es la automotivación.
Los padres, muchas veces, deseamos motivar a nuestros hijos para que desarrollen aficciones de este tipo pero no sabemos bien la manera de lograrlo. La clave es la motivación personal del niño. Ya pasan muchas horas en el colegio y cualquier actividad fuera de él debería ser placentera y elegida por ellos, siempre que sea posible. En el formato de extraescolares, con apoyo de especialistas que interactuan con toda la familia o con sus padres, elegir la actividad justa es importante.
Nuestras pasiones son contagiosas
Contagiamos a los niños nuestras pasiones: la lectura, la música, el deporte o la ciencia. Mantenerlos al corriente de nuestros sueños, nuestras aficciones y actividades, haciéndolos partícipes de ellas, les motiva y pone la semilla para que ellos aprendan a amarlas también.








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