El aburrimiento desarrolla la creatividad y autonomía de los niños

No tener nada que hacer puede ser un bien preciado y necesario. Creo que a los adultos nos sucede, echamos de menos esos “vacíos”. Entonces, ¿por qué no dejamos que los niños también experimenten ese “aburrimiento”?
Muchas veces los pequeños están atosigados con actividades escolares y extraescolares, en casa parece no haber un momento de descanso, juguetes por aquí, deberes por allá, lectura, televisión…
Pero ese “Me aburro” al que parecemos tener miedo no es tan malo. Los psicólogos critican la obsesión de muchos padres por ocupar el tiempo de sus hijos. Bien, visto, parece bastante lógico: si le damos todo programado, preparado y “masticado”, no van a estrujarse las neuronas para saber qué hacer, cómo entretenerse, incluso cómo pensar: no tienen tiempo.


