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la familia fuente de autoestima

Vamos a ofreceros, ahora, dentro del Curso de Maternidad y Paternidad, algunos consejos adicionales para aumentar y fomentar la autoestima de los niños.

Investigando sobre esta cuestión he estado hablando, también, con algunos profesionales y expertos y quiero destacar algo que me ha dicho la psicóloga Mónica Álvarez, a quien ya hemos entrevistado en Bebés y más en el pasado.

Yo creo que si a los niños les enseñamos que a saber cuál es su responsabilidad y cuál es la del otro cuando tengan que hacerse consciente de sus errores, lo harán gustosos. No es tanto lo que les decimos, sino lo que ellos ven que nosotros hacemos. Es importante cambiar nuestros propios patrones de crianza, para transmitirles a ellos otros más sanos y coherentes.

El hogar, ese refugio

Reitero la importancia que tiene el hogar y la familia para que el niño pueda desarrollar buena autoestima. No ser objeto de violencia ni observarla es fundamental, pero más que eso, es importante que perciba su casa como ese lugar seguro y lleno de amor y respeto donde siempre es escuchado.

Por esa razón hay dos cuestiones que debemos abordar, la primera, indispensable, la de aprender a dominar nuestra ira y los comentarios negativos, no usar el chantaje, no pegar ni gritar, y, en general, estar disponibles y atentos a las necesidades emocionales de los niños haciendo que crezcan sabiendo que son valorados y que hay un lugar en el mundo donde serán siempre acogidos con amor.

Aprender a tratar a los niños con el mismo respeto que esperamos nosotros de cualquier ser humano es una buena forma de empezar.

Nuestra responsabilidad como padres es la de aprender a ser mejores padres. No basta con repetir pautas que nos enseñaron, hay que tener el valor y realizar el esfuerzo de profundizar en la comprensión del niño y su evolución natural y además hay que, si es necesario (y a todos nos hace falta) desarrollar herramientas para controlar nuestros malos hábitos.

No es que para ser padre haya que estudiar una carrera, pero si tomarse la molestia de tratar de criar a nuestros hijos lo mejor posible.

Nos equivocaremos, pues todos cometemos errores, pero al menos no dejarse llevar por la corriente o la costumbre es lo mínimo que los niños se merecen y una muestra, también, del respeto que tenemos hacia nuestros padres, que seguro que se sentirán orgullosos de que tratemos de mejorar, aunque a algunos les cueste admitirlo o se sientan amenazados si no hacemos las cosas como ellos lo hicieron.

La segunda cuestión que atañe al ambiente en el hogar es la forma en la que nos relacionamos los adultos. Incluso cuando hay una separación o diferencias de opinión serias sería muy importante hablarnos y tratarnos con respeto, no insultarnos ni permitir que el niño sea testigo de conversaciones que no puede comprender.

Ni gritos, ni faltas de respeto, ni la ironía dañina son un comportamiento que beneficie en nada a los niños observar. De hecho, si esto se presenta en la convivencia debe ser responsabilidad de los padres evitarlo y desarrollar formas respetuosas de abordar sus conflictos.

Si ya hablamos de situaciones graves es indispensable pedir ayuda. Un niño que presencia violencia en su hogar es también víctima de la violencia.

Modelos positivos

Como os decía, los adultos son el modelo de comportamiento positivo del que el niño va a aprender la forma correcta de comportarse. Por eso hay que ser conscientes de lo que decimos y hacemos, pues ellos van a estar muy atentos y van a interiorizar nuestros comportamientos.

No podemos exigir ni esperar que nuestro hijo sea respetuoso o tenga una buena autoestima si el modelo que le ofrecemos no es digno de admiración o si nosotros mismos no nos respetamos y nos valoramos.

Cariño, positividad y optimismo

Dentro del hogar es, como decía, muy importante que exista un ambiente respetuoso y seguro, donde el niño pueda crecer y desarrollarse en plenitud. Nosotros cumpliremos mejor nuestro papel mostrándonos cariñosos con palabras y gestos afectuosos, sin negar la escucha y los besos, abrazos y compañía que el niño nos va a pedir directa o indirectamente.

Ante sus fracasos, errores y dificultades seremos la persona de confianza en quien podrá descargar su pena y quien les alentará, con optismo y sinceridad, para que pueda mejorar y lograr sus metas.

Si detectamos que el niño expresa una autoimagen negativa de él mismo y expresa que se siente tonto, torpe o malo, podemos, sin negar la dificultad, ayudarle a ver que no es cierto lo que dice y que todos mejorarmos con el esfuerzo, valorando además el que él haya hecho aunque no haya logrado el objetivo completo.

Dejo para el siguiente tema otras cuestiones, aspectos y actividades que van a ayudarnos a mejorar la autoestima de nuestros hijos mediante la responsabilidad y la autorealización personal, tan importante para que cualquier persona se sienta feliz y segura de si misma.

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