
Los primeros cumpleaños son una oportunidad de estructurar (dentro de lo posible) la manera en que se celebrarán estas fiestas durante toda la infancia de nuestros hijos. Las decisiones que tomemos en estas primeras ocasiones, sentarán precedente en nuestro entorno del estilo que les queremos dar.
Nuestras creencias en cuanto a consumismo, reuniones familiares, relaciones sociales con otros niños, metodología de celebración… tendrán la oportunidad de servir como modelo a nuestro hijo en algo que esperamos que le deje huella y trate de repetirlo por sí mismo (aunque muchas veces ocurre lo contrario y nuestro hijo, lejos de repetir lo que nosotros le hemos ofrecido, actúa exactamente al revés). Vamos a revisar algunos aspectos de las fiestas de cumpleaños en la franja de edad de uno a tres.
- Los cumpleaños no deben ser obligaciones sociales de los padres. Debemos separar nuestros intereses de los del niño. A la hora de invitar a otros niños, lo más natural es elegir a los que han compartido tiempo con él, ya sean familiares (de su edad), compañeros de guardería, compañeros del parque o vecinos. Los hijos de nuestros compañeros de trabajo o de nuestros amigos serán extraños para nuestro chaval (a no ser que coincidan en otras ocasiones).
- Un niño de estas edades no podrá prestar atención a más de cinco o seis compañeros, así que no merece la pena hacer fiestas multitudinarias.
- Los regalos. Sería interesante poner un precio bajo (¿5 euros?) y orientado al aspecto lúdico: muñecos, pequeños juguetes, un vídeo, un bizcocho casero… Cosas que pueda compartir con los invitados durante la fiesta y que no sean excesivas. La ropa o el calzado no son significativos todavía y no generarán una respuesta muy agradable.
- Golosinas. Lo de las bolsas de chucherías creo que es desproporcionado. Quizá una alternativa podría ser la típica piñata, aunque las reglas serían que todo lo que se recoja, se reparte, no vaya a ser que se produzca una batalla campal por coger más chuches. Por cierto, una opción muy interesante sería cambiar las chucherías industriales por la propuesta de gominolas caseras de Mireia
- En cuanto a los preparativos, siempre que podamos integrar a nuestro hijo en la elaboración, se sentirá más vinculado a la celebración y más orgulloso cuando se lo muestre a los invitados.
En conclusión, las fiestas de cumpleaños deberían ser una oportunidad para establecer relaciones sociales con los amigos y con los familiares, esforzándose en preparar una decoración y una merienda que les haga pasar una buena tarde, pero todo pensado desde la perspectiva del niño. Es importante también en estas ocasiones ir puliendo conductas excesivas como la avaricia ante los regalos o la actitud dictatorial producto de la atención que recibe ese día.
Imagen | Flickr (Eljuampa)
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Comentarios
Me parece bien todo menos la franja de edad. Yo pienso que es a partir de los 3 años cuando son un poco más conscientes del mundo en el que viven y disfrutan más. Además un niño en esa franja de edad realmente no tiene amigos, en el sentido más estricto de la palabra.
Bueno, tanto en mi hija como en sus amiguitos del parque, yo he podido ver que comienzan a interactuar y a jugar juntos bastante antes de cumplir los tres años. Incluso aunque no fuera así (cada niño es un mundo), creo que el que un bebé esté rodeado de niños y otros bebés es positivo.
En cuanto al artículo, me parece estupendo, nuestra hija cumple años dentro de poco y nos ha sido muy útil.
Muy bueno el artículo. Y la franja de edad está bien si uno organiza el cumpleaños teniendo en cuenta dicha edad. A los niños les gusta decorar y ver decorada la casa, los colores, el pastel, la animación en torno a ellos!!! Voy para el segundo cumple de mi nena y ella lo sabe, ayuda y está muy contenta
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