En ocasiones, ¿se puede "empujar" a un niño?

7 comentarios

playa

Lo primero quiero aclarar lo de “empujar” que no me gustaría que hubiera malentendidos. Soy un gran defensor de la educación respetuosa, es decir, de que los adultos juguemos un papel complementario de facilitadores de experiencias y de control de riesgos de accidentes, pero no de instructores continuados. Que sea el propio niño quien vaya decidiendo su ritmo de aprendizaje y sus conquistas de desarrollo sin que los adultos se las anticipemos.

Pero pienso que hay momentos en los que debemos ayudarles a superar situaciones en las que se hayan bloqueado con un pequeño impulso (de ahí la expresión de “empujar” al niño). Os voy a poner un ejemplo que me pasó ayer en la playa.

La playa, como ya he comentado en otra ocasión, me parece un entorno inigualable para que mis hijos disfruten de actividades al aire libre. Con el primero, el proceso de incorporación, en un principio a la arena y después al mar, fue natural y progresivo, sin que tuviera que hacer (yo) nada especial.

En el caso de la niña, que ahora tiene 22 meses, ha sido un poco más lenta la incorporación a los elementos de la playa. Su carácter es más asertivo (tiene criterio sobre lo que quiere y lo que no y lo expresa con intensidad) y desde el primer día la arena la percibió como un elemento extraño y le costó salir de la toalla, pero a medida que iban pasando los días y su madre la invitaba con juguetes fuera de la toalla o su hermano con la pala y el cubo, incorporó la suficiente confianza y se atrevió a caminar por la superficie arenosa.

La circunstancia que se dio ayer fue con el mar. Así como su hermano desde los tres meses ha ido con nosotros a una piscina a jugar en el agua, en su caso ha rechazado este elemento (pensamos que la temperatura le era desagradable). Después de unos días quedándose en la orilla con cara de malestar y viendo a su hermano como jugaba en las pozas que forma la marea al bajar, ayer tomé la determinación de meterla en una de ellas. La expresión de disgusto y de rechazo no duró más de 30 segundos (las condiciones eran especialmente buenas: temperatura del agua, sol, su hermano, yo dándola apoyo) y después comenzó a chapotear con satisfacción.

Me costó atreverme porque era un acto que superaba el respeto a su expresión de no querer ir al agua pero antepuse mi idea de que se estaba perdiendo una experiencia enriquecedora. Salió bien pero podía haber salido mal (lloros, berrinche y tener que salir del agua, haciendo de ésto una experiencia negativa que retrasaría aún más el acceso a la playa y al mar). La cuestión es: ¿Creéis que merece la pena, en determinadas situaciones, darle un “empujón” a un niño para que pueda experimentar algo que pensáis que es beneficioso?.

Imagen | Flickr (Photos8)
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Comentarios

  • 1

    Sin tener -aún- nada de experiencia, mi opinión es que esos "empujones" merecen la pena si son desde el cariño y el respeto, como se suele decir, y siempre en beneficio del niño. Estoy convencido que si tu niña hubiera persistido en el disgusto por entrar en el agua la habrías respetado y la habrías sacado hasta tener otra oportunidad,... es cuestión de ir probando cosas, como con la comida, no? Gracias a esos "empujones" se pueden ir introduciendo nuevos alimentos en la dieta, y aunque al principio puede que no todo vaya bien a la primera, hay que seguir intentándolo... con estas cosas es algo parecido... la gran aventura de aprender necesita de estas ayuditas, creo yo. Mi padre las usó conmigo y no le fue mal jejeje

  • 2

    Yo tuve una experiencia parecida con mi hijo de 28 meses. Desde que inauguramos este verano la temporada de piscina, hace unas 2 semanas, mi hijo sintió un miedo terrible a la piscina. Yo me metía y lo llamaba, y nada, él insistía en que no y salía corriendo si yo intentaba animarlo un poco más a hacerlo. Lo dejé sin forzarlo durante 4 días, demostrándole lo bien que lo pasabamos sus amiguitos y yo dentro del agua. Al 5º día, pensé que necesitaba ese "empujoncito" para demostrarle que le iba a encantar. Lo cojí en brazos y me metí poco a poco con él. En ese momento él me decía que no, y no, pero le prometí que si le seguía sin gustar una vez dentro, ya no se iba a meter más, solo cuando él quisiera. A los 10 segundos de estar dentro del agua empezó a reir, y disfrutar. Ese día lloró y lloró pero ........ porque no se quería salir del agua y ya llevaba horas dentro!!! Hoy, 2 semanas después, ya hasta se tira él solo desde el borde y no hay manera de sacarlo. Gracias a que le di ese "empujoncito".

  • 3

    Aún no me he enfrentado a una situación similar,pero totalmente de acuerdo con el post y los comentarios, creo q también lo haría.

  • 4

    Me alegro de que estemos de acuerdo. La dificultad estriba en cuándo dar el "empujoncito" y saber retirarse si el niño tiene claro que no está preparado. Padrepatoso, te aconsejo que te cambies de nombre de usuario porque tus aportaciones son demasiado interesante como para que te denomines de esa manera (no te molestes, por favor).

  • 5

    Pues claro que hay que dar a veces y yo diría que a menudo, ese tipo de "empujones". También depende de cada niño claro porque son un mundo y algunos no los necesitan, pero mi hija es a veces como la tuya Goyena. Vamos, que lo de "carácter asertivo" yo lo sustituyo a veces con que "tiene un par de h.." Y mi hija es igual, si no le gusta algo no lo quiere y lo expresa claramente vaya. Pero a veces es una pena que se pierda ciertas cosas, de ahí esos empujones. Aunque está claro que si persiste en que no le gusta no la forzamos a hacer nada que no quiera claro, eso es peor. Se la deja y poco a poco ya se dará cuenta y querrá hacer esto o aquello.

  • 6

    De acuerdo totalmente con Goyena y con Padrepatoso. Y también coincido en lo del cambio de nombre que te sugiere Goyena.

  • 7

    jejeje, gracias queridos compañeros, me abrumáis... pero habrá que esperar que aparezca mi pequeño personaje para saber si soy merecedor o no del cambio de nombre :D Hay bromas legendarias en mi familia sobre mi innata "patosidad"... y con esto creo que se van a acentuar!

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