Sigue a

Carta a mi futuro papá

Querido papá:

Sé que mamá te ha hablado de la carta que le escribí ayer, porque os oigo desde aquí dentro y vi a mamá muy emocionada explicándote mis palabras. También sé que estás esperando mi carta, porque a ella le dije que te escribiría una para que no te pusieras celoso y, aunque sé que le dijiste “mujer, por qué iba a ponerme celoso. Lo entiendo.”, he querido escribírtela igualmente porque tú también deberías saber algunas cosas antes de que llegue el día que nazca.

Lo primero de todo es pedirte que tengas paciencia ese día, porque eso de parir y eso de nacer no es como sucede en las películas americanas (y en las españolas si me apuras). Yo estoy cansado ya de ver partos casi instantáneos con mujeres que parecen estar a punto de matar a alguien de los gritos que pegan y bebés que salen con unos mofletes que dan ganas hasta de pellizcarlos.

No papá, la realidad no es esa. El día que vaya a nacer mamá te avisará de que vengo en camino y tranquilo, no hará falta que te pongas a correr a buscar el coche dejándote a mamá y a las bolsas atrás, ni hará falta que llames al hospital para avisar que vais de camino. Ten paciencia, que mamá te irá diciendo cómo va todo. Quizás hasta decida darse una ducha y vestirse tranquilamente para estar mejor consigo misma.

Cuando esté preparada o cuando las contracciones sean bastante rítmicas y regulares (digamos cada 5 minutos o menos), quizás te diga que es buen momento para ir al hospital, si es que habéis decidido que voy a nacer en un hospital, claro. Una vez allí estate pendiente de mamá. Ella estará por lo suyo, que no es poco, así que lo mejor es que no hables mucho, no la distraigas, y le dejes que desconecte del mundanal ruido para conectar conmigo y con sus sensaciones.

Háblale sólo si te lo pide. Sé que pueden pasar unas cuantas horas, pero no hace falta rellenarlas porque sí, porque la mejor manera de avanzar es ayudando a mamá a que esté tranquila y a que se centre en lo suyo (igual que cuando hacéis el amor, que no os oigo hablar).

Si viene alguien a preguntarle cosas, intenta anticiparte un poco para responder tú. Digamos que es poco aconsejable que alguien entre y le pregunte su nombre, su DNI o qué comió hace dos días porque hará que mamá tenga que desviar su atención hacia ese pensamiento o ese recuerdo en la memoria, alejándose del parto (vamos, que la cosa se puede ir frenando si la gente le va haciendo pensar).

De igual modo, intenta, una vez leas mi carta, hablar un poco con mamá sobre lo que esperáis de mi nacimiento. No todos los hospitales funcionan igual y no todos los señores de bata blanca y verde hacen las cosas del mismo modo, así que es posible que mamá tenga unas expectativas y unos deseos que en el momento de dar a luz no pueda defender. Si no quiere que me corten el cordón muy rápido, si no quiere que le hagan una episiotomía,… no sé, esas cosas.

Pasará el rato, la cosa avanzará y, simplemente, naceré. Así te conoceré, papá, así me conocerás. Será la primera vez que te huelo, la primera vez que te veo y la primera vez que escuche tu voz con claridad. Será la primera vez que me veas, la primera vez que me cojas y la primera vez que me huelas.

No te sientas extraño si me ves como un extraño (valga la redundancia) porque yo te veré igualmente como a un desconocido. Date paciencia y ten paciencia conmigo, porque poco a poco nos iremos conociendo mejor y sin duda nos llevaremos mejor.

Con esto quiero decir que las primeras semanas querré estar contigo, sin duda, pero en momentos cumbre preferiré estar con mamá, no por nada personal, sino porque con ella tengo más confianza. Tenga yo la edad que tenga, siempre la conoceré de nueve meses antes que a ti y esos nueve meses pesan mucho al principio, porque naceré impregnado de su olor, su sabor y su mundo. De hecho, cuando me pongan sobre su pecho, mi cuerpo, estéril, se colonizará por dentro con las bacterias de mamá.

Además, como para calmarme lo que mejor me va es succionar y/o comer, a la hora de elegir elegiré siempre mamá, que es la que me podrá dar el pecho. Una vez tranquilo, si estoy despierto, cógeme, que me encantará conocerte y compartir tiempo contigo.

Bueno, no te digo mucho más porque todo vendrá después de nacer. Si acaso un aviso: sé que a los padres os gusta mucho levantarnos al aire como si fuéramos aviones, Superman o similar, pero pueden pasar semanas, qué digo semanas, pueden pasar meses, si no años, hasta que nos haga gracia. Por lo demás, no es tan difícil. Intenta ponerte en mi lugar siempre y pensar en lo que puedo estar sintiendo en cada momento para entenderme y así el camino será mucho más fácil (“piensa como un bebé, no como un adulto”).

PS: A ti también te quiero. A ti también te querré.

Foto | Big D2112 en Flicr
En Bebés y más | Ser papá: el secreto, La historia del padre que encontró la tienda de las paciencias, La cercanía del padre, beneficiosa para el desarrollo del niño

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

5 comentarios