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Una mamá antivacunas cambia de opinión después de que sus hijas enfermaran

Una mamá antivacunas cambia de opinión después de que sus hijas enfermaran
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Las vacunas no son inocuas, como no lo es ningún fármaco. Tienen una intención primaria, la de proteger a quien la recibe de determinada enfermedad, pero tienen también posibles efectos secundarios que hacen que cada vez más padres duden sobre si administrarlas sea la mejor de las decisiones.

A ello debemos sumar que, por suerte, muchas de las enfermedades de las que se vacuna a los niños apenas existen ya en nuestro medio, en el primer mundo, y al no verlas, les perdemos en cierto modo el respeto.

No es el caso de esta familia, porque sus hijas cogieron un rotavirus, que es una infección de lo más habitual, pero para la madre fue suficiente para cambiar de decisión. Primero optó por no vacunar, pero al caer sus hijas enfermas decidió hacer todo lo contrario.

Sintió que poseía una verdad que el resto no quería ver

Hablamos de Kristen O'Meara, una profesora de niños con necesidades especiales cuyo testimonio se publicó en el New York Post, que decidió junto a su marido no vacunar a su hija Natasha, tal y como hacían también sus amistades, todos con un alto nivel educativo.

Según explicó, siempre ha sido muy crítica con la autoridad y con el orden preestablecido, y el tema de las vacunas le producía mucho escepticismo. Buscó información en libros y páginas web antivacunas, donde vio que se vinculaban las vacunas con un aumento de tasas de alergias, asma y TDAH (pese a que por el momento no parece que los niños no vacunados tengan mejor salud), y donde se asustó mucho al descubrir el informe de Andrew Wakefield (ya desacreditado) asociando la vacuna del sarampión, rubéola y paperas con el autismo.

Dio con un pediatra que pensaba lo mismo al respecto, y esto le ayudó a tomar la decisión de no vacunar a su hija. Dos años más tarde, cuando nacieron sus gemelas Áine y Lena, ni siquiera se planteó la posibilidad de hacerlo diferente.

Según contó, llegó a sentirse superior a los demás, poseedora de una verdad que los demás no eran capaces de entender por no tener las mismas habilidades para investigar y ver la realidad. Veía a los otros padres como ovejas que seguían a la ****manada y no se cuestionaban nada de lo que estaban haciendo.

Pero sus hijas se contagiaron de un rotavirus

En marzo de 2015 sus hijas se contagiaron de un rotavirus. Nunca sabrá cómo se contagiaron, pero jamás olvidará las tres semanas que vivieron como familia. Sus gemelas, que por entonces tenían tres años, gritaban de dolor como si estuvieran sufriendo calambres en sus estómagos (así lo relata ella).

Días después se contagió la mayor, Natasha, con el mismo resultado: una fuerte deshidratación y sin ningún tratamiento que las pudiera ayudar.

Sintió que las había fallado, y que incluso la inmunidad de grupo le había fallado a ella. Contaba con que las vacunas sí eran efectivas, pero creía que ya que la mayoría de niños estaban vacunados, sus hijas no correrían demasiado peligro.

No podría llevar a sus gemelas al colegio

Empezó a reconsiderar su elección al ver lo que habían padecido, y al recibir una carta del colegio en el que quería matricular a las pequeñas que decía que ya no admitían a niños que hubieran sido vacunados. Con la mayor, Natasha, logró que entrara alegando que no la vacunaba por creencias religiosas, a pesar de que no era cierto. Así que se preguntó si realmente quería pasar el resto de su vida escribiendo ese tipo de cartas sobre un tema del que ya no estaba del todo segura.

Entonces empezó a investigar la otra opción, la que hablaba de la eficacia y seguridad de las vacunas, y leyó también algunos libros y páginas web al respecto. Cambió de opinión, cambió de pediatra, y llevó a sus hijas para que les hicieran una pauta acelerada de vacunación, de manera que ahora sus hijas ya llevan todas las vacunas que les tocan por edad.

En el camino, ha perdido una amiga

Kristen se lamentó de que al tomar esta decisión perdió a su mejor amiga. Al explicarle lo que había decidido, notó al momento tensión. La relación no finalizó en ese instante, pero desde ese día se fue enfriando de manera que ya no se hablan.

Confiando en su nueva decisión, pensó en escribir al grupo pro-vacunas Voices for Vaccines y explicar su historia, que se acabó publicando en su web.

Finalmente, explicó lo frustrada que se sintió con la cantidad de información errónea que halló en relación a las vacunas (aquí no especifica si es a favor o en contra), pero a la vez contenta de haber sido capaz de reevaluar su posición según la evidencia que dice que si dejamos de vacunar a los niños, las enfermedades volverán.

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