
Ya sabemos que el exceso de azúcares en zumos y refrescos se asocia al sobrepeso infantil. La fructosa uno de los edulcorantes más utilizados en refrescos y zumos, y su consumo ha estado ligado siempre a efectos beneficiosos porque su ingesta no aumentaba la producción de insulina, al contrario que la glucosa y otros carbohidratos.
Ahora la fructosa ha resultado no ser tan sana como parecía. La ingesta excesiva de refrescos azucarados con fructosa acelera la aparición de la obesidad y otras alteraciones metabólicas perjudiciales para el organismo, según un estudio preclínico realizado por especialistas del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn).
Los zumos y refrescos están presentes en la dieta diaria de muchos niños, y constituyen un recurso rápido para “complementar” almuerzos o meriendas, pero no resultan tan sanos como podrían parecer.
Ahora se suma este nuevo peligro a los ya conocidos. La investigación ha revelado que la ingesta de líquido azucarado en cantidades abundantes durante un período de tiempo prolongado desarrolla una resistencia del organismo a la leptina, hormona que regula el nivel de lípidos en sangre.
De este modo, la fructosa añadida a alimentos procesados (en forma de sucrosa y jarabe) puede producir sobrepeso, puesto que es capaz de deteriorar el sistema de compensación energética del organismo, dificultando la asimilación de calorías.
En niños y adolescentes resulta preocupante esta alteración metabólica que, además, es más acusada cuando se utiliza para azucarar líquidos que sólidos (productos de repostería)
No hemos de pensar que la fructosa contenida en la fruta llevaría a esta misma conclusión, pues la fructosa que aparece concentrada en 2 litros de bebida refrescante azucarada equivaldría a la que contienen 20 litros de zumo de fruta natural.
La fruta natural sin duda sigue siendo la mejor opción, para los niños y para toda la familia, pues al tiempo que eliminamos gases, grasas, conservantes, edulcorantes y otros ingredientes artificiales presentes en refrescos y zumos, recibimos todos los beneficios de las vitaminas “frescas”. Una energía sana y natural.
Vía | Genciencia
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Comentarios
El mejor zumo es el que se prepara en casa. Cuando se analiza comida procesada, al final se llega a la conclusión de que contiene algo que a la larga hace daño a la salud. Es que no es lo mismo la concentración de la sustancia x (sea glucosa, fructosa, grasas, vitaminas, etc) en un alimento fresco que en un alimento procesado al que se le añade de todo. Claro, por un zumo o unas galletas compradas esporádicamente no pasa nada. Pero como norma es mejor prepararlo en casa con unos pocos ingredientes y se gana en calidad de vida. Eso sí, hay que hacerlo y a veces los padres vamos tan a contrarreloj y con tanto cansancio que se tira de lo fácil. Aunque pensándolo bien, más fácil que pelar un plátano o una manzana...
Normalmente son los propios padres de los bebés los que acostumbran al niñ@ a consumir estas bebidas ante su negativa a beber agua. Ellos sólo se acostumbran a lo que se les da.
Un saludo. Mainada
http://www.miexperienciaenmainada.com
Desde luego, zumos de bote y refrescos, mejor no comprarlos ni ofrecérselos a los niños.
Totalmente de acuerdo con lo q comentáis. Si los padres cuidáramos más ese aspecto, no habría tantos problemas de obesidad entre los peques. No hay nada como una buena fruta fresca, entera o en zumo.
Saludos!
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