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Cuando un bebé pequeño llora insistentemente, casi siempre lo relacionamos con los cólicos del lactante, pero el reflujo gastroesofágico no es tan conocido y puede ser una de las causas. Es la devolución del contenido gástrico a través del esófago hacia la boca en lugar de continuar hacia el sistema digestivo, provocando quemazón y vómitos frecuentes.

¿Cómo me doy cuenta que mi bebé tiene reflujo? Aunque el síntoma más común son los vómitos frecuentes y en gran cantidad, no es el único. También puedes notar que tu bebé llora sin causa y se muestra irritable, que rechaza la comida porque asocia comer con una desagradable sensación de ardor, que no aumenta de peso, e incluso podría llegar a presentar apneas (momentos breves en que se interrumpe la respiración).

Lo que hace vomitar al bebé es el mal funcionamiento del esfínter (o válvula) que hace que el contenido del estómago suba por el esófago hasta la boca. En la mayoría de los casos se debe a la inmadurez del sistema digestivo, que suele corregirse a partir de los seis meses, cuando el bebé empieza a estar más erguido, ya que estar en posición horizontal dificulta la digestión, y cuando comienza a incorporar en su dieta alimentos sólidos que también ayudan a disminuir el reflujo.

Para aliviar el reflujo gástrico conviene mantener al bebé en posición vertical un rato después de alimentarlo así como darle de comer más veces menos cantidad. También se puede espesar la leche a partir del tercero o cuarto mes y controlar que los agujeros del biberón sean del tamaño adecuado para que no trague aire al comer. Nunca dejes al bebé sólo con el biberón y evita mover demasiado al bebé después de comer.

De todas formas, si sospechas que tu bebé pueda tener reflujo, consúltalo con el pediatra para que haga las pruebas necesarias, ya que si no es tratado a tiempo puede traer graves consecuencias.

Más información | pediatraldia | bbmundo

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