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El nombre suele asustar un poco a los padres. La parasitosis infantil consiste en unos pequeños huéspedes, los parásitos, que se alojan en el tracto intestinal del niño.

Los parásitos pueden causar desde dolor de abdomen, de cabeza, diarrea, que puede ser alternada con fases de estreñimiento, anemia, lactantes de bajo peso al normal, y en los peores casos, malnutrición y crecimiento retrasado mental y físico.

Pueden contagiarse por malos hábitos de higiene por lo cual es importantísimo que los niños se laven las manos y las uñas frecuentemente, antes y después de ir al baño.

Las mascotas pueden ser una vía de contagio de los parásitos a los niños, así que es fundamental extremar las condiciones sanitarias en casa.

Pueden contagiarse al ser lamidos o al entrar en contacto con tierra o arena contaminada de heces de las mascotas en los parques, por ejemplo.

Si crees que tu niño presenta alguno de estos síntomas debes acudir a un médico, que seguramente hará un estudio de las heces para comprobar la presencia e identificar el tipo de parásitos, y le dará algún medicamento para eliminarlos.

Dado que es probable que la infección se disemine al resto de la familia, seguramente el resto de la familia también deba ser tratado, aunque no presenten síntomas.

Más información | zonapediatrica.com
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