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La crisis está haciendo mella en los bolsillos de las familias, y en algunos casos también en su salud. Las consecuencias de las dificultades económicas sobre la población infantil son variadas, y una que no habíamos comentado es el hecho de que, a menos actividades extraescolares, más niños con sobrepeso.

Pagar unas clases semanales de judo, natación, ballet… no está al alcance de todos, y ello ha supuesto un descenso en la matriculación de niños en estas actividades que suponían un ejercicio muy saludable. N obstante, no constituyen el único modo de hacer ejercicio.

Ya vimos que la crisis podía ser enemiga de la buena alimentación (aunque no tenía por qué), y lo mismo podemos decir en este caso. Es decir, puede que no haya dinero para actividades extraescolares, pero existen muchas maneras gratis de que los niños hagan ejercicio a diario.

Ojalá la crisis no trajera este “contratiempo”, porque eso significaría que los padres somos conscientes de la importancia de la actividad física para nuestros hijos, y buscaríamos otros modos de que los niños no estuvieran parados.

En las ciudades deberían existir opciones para la práctica de juegos y deportes al aire libre, así como oferta de actividades gratuitas (o subvencionadas, a precios asequibles, como natación municipal…), más horas de educación física en el colegio… Si no es así, debemos esforzarnos por salir de excursión o simplemente a pasear.

Salir al parque, jugar con los niños, que aprendan a saltar, a correr, a jugar con la pelota… las opciones son múltiples, y la clave está en que la televisión, los videojuegos o el ordenador son para momentos puntuales y no pueden ocupar todo el tiempo de ocio de nuestros hijos.

Es difícil a veces en largas jornadas laborales buscar tiempo para ejercitarse y jugar juntos, pero hay que buscar los fines de semana, o procurar que alguien que no trabaje (que puede ser uno de los padres o un familiar…) realice dichas actividades con los niños.

Al mismo tiempo, creo que la crisis también cierra algunas puertas a algunas actividades extraescolares que no tienen que ver con el deporte, como las clases de inglés o de música… Y claro, la consecuencia no serán niños más obesos, pero tampoco nos alegramos de que quien decide que sus hijos tengan esas clases ya no pueda permitírselas.

Pero el mayor índice de obesidad en los niños españoles no tiene que ver solo con la menor realización de actividad física. La alimentación tiene buena parte de culpa (y en este sentido, parece que solo se salva la lactancia materna). Aunque al fin y al cabo se trata de una cuestión de equilibrio entre la alimentación y la actividad física.

Pero ahora se comen más fritos y rebozados, comida precocinada, grasas saturadas, hidratos de carbono en exceso, un consumo excesivo de azúcar… Es un buen momento para recordar nuestros consejos para comer bien a pesar de la crisis.

En fin, que hay muchas consecuencias de la actual difícil situación económica, pero también existen muchos modos de hacer actividad física, y ojalá la crisis no tuviera que ver en ello.

Más información | La Razón
Foto | s.schmitz en Flickr
En Bebés y más | La crisis, enemiga de la obesidad infantil, La comida de casa en el comedor del colegio, Prevenir la obesidad

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