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Hace días nuestros compañeros Velsid nos comentaba de la preocupación que tienen muchos padres en relación a la estatura de sus hijos.

Estos padres preocupados siempre andan comparando a sus hijos con los demás, y la angustia se dispara cuando ven que su hijo es el más pequeñito en la fila del cole.

La talla de cada persona está influenciada principalmente por la genética, y por una serie de factores extragéneticos, entre los cuales se cuentan la alimentación, las enfermedades que puedan padecerse durante los años de crecimiento, la forma de vida etc.

La herencia genética es el factor que más peso tiene no sólo en la talla definitiva, sino también en el ritmo de maduración ósea.

Pero, ¿Qué pasa cuando un niño estando dentro de los percentiles normales crece lentamente con lo cual lo consideramos bajito?

Los niños tardanos son aquellos que presentan un patrón de crecimiento lento, son niños normales, pero que crecen más lentamente que los demás.

El nombre médico para los niños “tardanos” es “Retraso Constitucional del Crecimiento”, y no representa una enfermedad, sino una forma peculiar de desarrollo.

Estos chicos suelen nacer con un peso y talla normales y, a partir de los 6-12 meses, enlentecen el ritmo de crecimiento, situándose en los valores más bajos de las gráficas de percentiles. Este enlentecimiento se debe a una maduración lenta del esqueleto, por lo que la edad ósea se va quedando atrasada respecto a la cronológica. A los 4-5 años el retraso suele ser superior a 2 años. A partir de esa edad, los niños vuelven a crecer a un ritmo normal en paralelo al percentil 3. Aunque son niños bajos, la talla y velocidad de crecimiento son normales para la edad ósea.

Al llegar a los 12 ó 13 años no se produce la aceleración del crecimiento propia de la pubertad, ni se inicia la maduración sexual, ni avanza el desarrollo esquelético y la talla se vuelve a alejar claramente de los valores normales para la edad cronológica.

Finalmente, cuando la edad ósea es de 12 a 13 años en los niños y de 10 a 12 años en las niñas, lo que suele suceder entre los 16 y 19 años de edad, sobrevienen los cambios puberales y al final se alcanza, en la mayoría de los casos, una talla adulta normal.

Son aquellos chicos que de pronto pegan un estirón. Se observa que alrededor del 80% de estos niños suelen tener antecedentes de familiares con crecimiento similar.

Vía | Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria
Más información | ¿Qué debo hacer si mi hijo no crece?
En bebés y más | Noticias de crecimiento

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