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El término Índigo fue inventado en 1982 por Nancy Ann Tappe, parapsicóloga que desarrolló una técnica para clasificar la personalidad de las personas según el color de su aura. El color índigo, que fluctúa entre el violeta y azul es el que ha dado nombre a estos niños.

Carece de información científica confiable, los estudios son esotéricos, o una filosofía, pero a veces las filosofías abarcan una intuición real.

“Un Niño Índigo es aquel que muestra una nueva y poco usual serie de atributos psicológicos con un patrón de comportamiento no documentado aún. Este patrón tiene factores comunes y únicos que sugieren a quienes interactúan con los niños, que deben cambiar la forma de tratarlos y criarlos para poder lograr un equilibrio adecuado. Ignorar estos nuevos patrones de comportamiento es crear desequilibrio y gran frustración”.

El neurólogo Felipe Cors, califica a los Índigo como personas dulces, tremendamente sensibles, más maduras emocionalmente, con una gran capacidad para ponerse en el lugar del otro.

Los niños Índigo se caracterizan por tener una fuerte autoestima y un evidente sentido de sí mismos. Tienen dificultades con la disciplina y la autoridad, se niegan a seguir órdenes o directivas, se aburren con las tareas asignadas. Les resulta tedioso esperar en fila, carecen de paciencia. Generalmente son inconformistas y no responden a mecanismos de culpa, quieren buenas razones.

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A menudo se piensa que tienen desorden de déficit en la atención o hiperactividad, pero pueden concentrarse cuando quieren. Es fácil distraerlos, pues pueden hacer muchas cosas a la vez. Tienen gran empatía por unos y nada de empatía por otros. Desarrollan el pensamiento abstracto desde pequeños. Son bastante creativos, dotados, talentosos y muy inteligentes. Son soñadores y visionarios, presentan fuerte intuición. A menudo expresan cólera y pueden tener problemas con la ira. No son tímidos a la hora de expresar lo que necesitan, pero necesitan nuestro apoyo para descubrirse a sí mismos. “Están aquí para cambiar el mundo, para ayudarnos a vivir en más armonía y paz entre nosotros y para elevar la vibración del planeta.”

Según los psicólogos, los padres no tienen que reconocer a un hijo índigo, sino criarlo con amor, respeto, firmeza, respetando sus habilidades y facilitando que desarrolle las otras. Se deben dar explicaciones para evitar malentendidos y demostrar que son justos. El aburrimiento puede traer arrogancia en estos niños, así que deben dejar que se aburran, sino, alimentar sus cerebros y mantenerlos ocupados de la mejor forma posible.

Los niños ïndigo son muy sensibles al contacto, tocarle en el hombro, apretarle las manos, abrazarle; el tacto se debe utilizar para llamar su atención. Además de otros sistemas educacionales que se deben dar a todos los niños, como mantenerles informados sobre los asuntos familiares, enseñarle a cumplir con la palabra, si se le da una reprimenda, analizar la situación generadora de ésta y recordar que el castigo no funcionará con estos niños. El castigo está basado en la culpa, mientras que la reprimenda se basa en un crecimiento o mejoramiento personal.

Vía | Velsid
Más información | Monografías

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