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Está claro que los padres somos el espejo en el que se miran nuestros hijos. Servimos de ejemplo para muchas de sus conductas, desde hábitos de alimentación, la práctica de ejercicio, y según una investigación reciente, los hijos también imitan nuestra conducta ante el dolor.

De forma inconsciente, los padres podríamos enseñar a nuestros hijos cómo afrontar el dolor y la enfermedad, según la forma en que nosotros mismos la afrontamos. Un estudio realizado con más de 5.000 niños señala que aquellos chicos cuyos padres tienen dolor crónico, de cualquier tipo, son el 50% más propensos a sufrir un trastorno doloroso crónico inespecífico.

Si bien hay causas genéticas que predisponen al dolor y a ciertas enfermedades, el estudio está basado más que nada en la conducta a la hora de afrontarlos.

Los niños suelen aprender por imitación, por tanto de la misma forma que pueden animarse a hacer deporte si ve que sus padres practica alguno, también pueden animarse a fumar o beber si ven estos hábitos de forma habitual en su familia. Y lo mismo ocurre con el dolor, que también se aprende.

Los hijos de padres con dolor crónico son más propensos a estos síntomas. Al analizar las respuestas del estudio, los investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega, pudieron observar que los hijos cuyo padre o madre sufre dolor crónico tienen un riesgo mayor de tener este síntoma no vinculado con ninguna enfermedad que aquellos en cuyo núcleo familiar no hay ningún problema de este tipo.

El valor del ejemplo que damos a nuestros hijos va mucho más allá de lo que hacemos de forma consciente. Incluso en algo que parece tan subjetivo como el dolor podemos estar enseñándoles a tolerarlo mejor o peor según lo hagamos nosotros. Curioso, ¿verdad?

Vía | El Mundo
Foto | corsi photo en Flickr
En Bebés y más | El valor del ejemplo

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