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Una pequeña herida causada por un golpe o una caída que en principio carece de gran importancia, puede no ser tan poco importante. Primero debemos identificar el objeto que ha causado la herida, si es un hierro o un objeto que es muy sucio. Si es así, conviene proteger al niño contra el tétanos.

La vacuna del tétano consta de varias tomas que se deben suministrar cumpliendo el calendario que marque el pediatra, la primera toma suele administrarse a los tres meses, la segunda a los cinco meses y la tercera a los siete meses. Además de estas dosis, siempre se suele administrar otra más a los 18 meses y otra a los cinco o seis añitos.

Si el niño está vacunándose y posteriormente se hace daño, ya no es necesario, a causa del mal, volver a inyectar la vacuna, ya que el pequeño tiene los anticuerpos de la vacuna en su organismo y éstos actuarán con eficacia.

La bacteria del tétanos suele encontrarse en el suelo, aunque también es verdad que puede encontrarse en cualquier sitio, el peligro empieza cuando las esporas del tétanos entran en la herida más allá del alcance del oxígeno (son anaerobias, es decir viven en ausencia de aire), éstas germinan y terminan produciendo una toxina que interfiere en los nervios que controlan los músculos. Es tan seria esta infección que si no se está vacunado, puede llegar a causar la muerte.

Por esta razón, ponemos tanto énfasis en aclarar lo que es el tétanos e intentar que haya una absoluta prevención para garantizar el bienestar del niño.

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