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La higiene del hogar cuando tenemos un bebé

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Hemos estado hablando previamente de los hábitos de higiene imprescindibles de la mujer durante su embarazo y del bebé cuando ha nacido. Nos queda un tema que seguro preocupa a las familias, la higiene del hogar cuando tenemos un bebé.

La cultura del exceso de higiene

Muchos hemos crecido en una cultura que enaltecía la higiene máxima y pretendía eliminar todos los "gérmenes" que nos rodeaban a base de productos químicos agresivos.

Y ahora nos cuesta discernir como proporcionar la necesaria higiene del hogar cuando tenemos un bebé. Vamos a intentar llegar a alguna conclusiones.

Yo todavía lucho a veces con esas costumbres de limpieza extrema (y contra mi madre, que es de las que usan, si te descuidas, hasta salfumán). Hay cosas que sigo sin poder soportar: que se sienten con la ropa de la calle en la cama o que me toquen después de tocar un periódico, rarezas, lo se, pero al menos no he caido en pretender vivir ya en una burbuja aséptica y un poco de polvo no me quita el sueño.

Hablando de sueño, prefiero no pensar en los ácaros, debo también confesarlo. Me los imagino paseando por mi cara en la noche y me dan los siete males. Pero lo cierto es que no somos alérgicos ni a los ácaros ni a nada, y además, lo de andar hirviendo la ropa de cama me parece una locura.

¿Tenéis vosotros manías exageradas con la higiene del hogar?, ¿habéis controlado algunas?, ¿o sois de los que seguís pensando que hay que tener la casa no solo recogida y cómoda, sino también libre de cualquier bacteria?

¿Cuándo es necesario limpiar a fondo?

Hay un momento en la vida del niño que si vamos a sentir la necesidad de hacer una buena limpieza a fondo, y es cuando gatea y se lleva las cosas a la boca. Dejando claro que es un proceso natural en el que el niño entra en contacto con el entorno y pone en funcionamiento su sistema inmune, si entiendo que hay que cuidar un poco más el que el suelo no esté muy lleno de porquería.

En esos casos, de todos modos, para la higiene del hogar yo optaría por productos de limpieza naturales como el vinagre o el limón, y, de vez en cuando, usar un producto de limpieza más fuerte siempre enjuagando perfectamente para no dejar rastros de químicos.

Los productos de limpieza no deben ni dejarse al alcance de los niños ni usarlos en su presencia y si lavamos algún suelo u objeto con ellos, siempre eliminar todos los restos y para evitar una ingestión accidental aunque sea en pequeñas cantidades.

Si hubiera un accidente siempre habría que tener claro como actuar para evitar consecuencias más graves.

Tengamos en cuenta que hay focos de infección que hay que desinfectar lo mejor posible: water, cubos de basura, fregadero, teléfono, teclado del ordenador (sobre todo si comemos mientras escribimos)pero no es necesario obsesionarnos con una limpieza absoluta del hogar y con eliminar todos los gérmenes. Las bacterias y los humanos siempre han convivido y, aunque la higiene es clave para la salud, excedernos en ella también puede ser negativo.

El exceso de higiene puede ser negativo

Actualmente se cuestiona si un exceso de higiene puede ser perjudicial y estar relacionado con el aumento de problemas de alergia y otras enfermedades que suponen un sistema inmune más debilitado. La teoría es que, al privar a los niños de contacto con las bacterias habituales e inofensivas, no se permite que su sistema inmune se entrene o se le hace reaccionar exgeradamente luego ante agresiones que no son graves.

Esterilización

Los biberones y chupetes son objetos que puede ser necesario, hasta cierto punto, esterilizar durante los primeros meses de vida del bebé, para evitar, ante todo, las infecciones que pueden producirse por dejar restos de leche, no por otra cosa.

Sin embargo, a partir de los seis meses los niños se llevan todo a la boca y es su manera natural de experimentar el mundo, la esterilización no tendría mucho sentido, sobre todo si mantenemos una buena limpieza de manos y superficies.

Los juguetes y peluches bastará con lavarlos con agua y jabón. Los peluches los podemos lavar cada temporada y los juguetes, sencillamente, se lavan si están sucios, una cosa es no esterilizar y otra dejarlos negros de roña.

Es decir, limpiemos la casa, eliminemos los pegotes de comida del sueño, limpiemos las superficies que entran en contacto con alimentos o desperdicios, pero aprendamos que la correcta higiene del hogar no es la esterilización como norma habitual.

En Bebés y más | Recordar lavarles (y lavarnos) las manos, ¿Por qué tienen que lavarse las manos tus hijos?

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