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Cuando el calor aprieta, las elevadas temperaturas pueden hacerse insoportables tanto para los adultos como para los bebés y niños. Por eso, en sí el aire acondicionado no es perjudicial para los bebés, si se usa correctamente.

Para ello hay que tener en cuenta dos factores: la humedad y la temperatura. Cuando hay un bebé es mejor poner la temperatura ambiental a unos 25ºC y al extraer la humedad los adultos se encuentran confortables y el bebé no se enfría, consiguiendo una temperatura de confort (más-menos un grado).

El riesgo está en los aviones: para los vuelos, así como para cualquier viaje en transporte o cualquier salida a un lugar en el que no controlemos nosotros la temperatura, es conveniente llevar una chaquetita o manta para el bebé. En los aviones la temperatura ambiental suele ser de 22º pero la humedad está al 20%, por lo que al cabo de poco tiempo todo el mundo empieza a tener sensación de frío.

En mi opinión, deberíamos ser más osados con las quejas y peticiones a los responsables de transportes, centros comerciales, restaurantes… si consideramos que, tanto para nosotros como para los bebés, las temperaturas del aire acondicionado no son las adecuadas.

Seguro que alguna vez os ha pasado, tanto para la calefacción como para el aire fresco, y la mayoría de veces nos callamos. Pero tanto para la salud como para el cuidado del medio ambiente no es apropiado que se mantengan temperaturas que sobrepasen los límites del confort, ni en verano ni en invierno.

También, para el correcto empleo del aire y que no sea perjudicial, hay que cuidar los filtros del aire acondicionado, que han de limpiarse regularmente para que no acumulen suciedad.

El uso masivo de los sistemas de climatización en verano generan cambios bruscos de temperatura que tampoco son buenos, para lo que se recomienda de nuevo el uso de una chaqueta e intentar que el cambio de temperatura sea gradual.

Por otro lado, está el riesgo de los grandes aparatos de aire acondicionado de que produzcas infecciones debido a la mala limpieza, como la legionela. Si no hay un servicio de mantenimiento de los aparatos adecuado se produce un aumento de las bacterias.

Finalmente, señalaremos que no hay que poner al bebé directamente frente a los chorros de aire acondicionado (coche, casa…), sino mantenerlos fuera de su alcance para evitar un enfriamiento excesivo y que se resequen las mucosas y vías respiratorias.

En cualquier caso, el aire acondicionado en sí mismo no es perjudicial para los bebés, sino que les pueden ayudar a estar cómodos frente a las elevadas temperaturas, así como a evitar golpes de calor, siempre que los expongamos adecuadamente y cuidemos el confort de la temperatura.

Vía | Reflexiones de un pediatra curtido
Foto | Yoni Lerner en Flickr
En Bebés y más | Bebés y niños en verano: prevenir un golpe de calor, La temperatura ideal para que el bebé duerma, El aire acondicionado y los bebés

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