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Cada vez son más las mujeres que se aventuran a ser madres después de haberse sometido a un trasplante de riñón, antaño los especialistas recomendaban que el embarazo debía esperar al menos dos años después de la intervención, aunque ahora el tiempo se ha reducido y puede buscarse la concepción a partir de entre los 6 y 12 meses posteriores.

El motivo que los especialistas proporcionan es que en este periodo de tiempo no existen infecciones, el funcionamiento del riñón es óptimo y los fármacos que se administran son estables. Claro, que hay que tener en cuenta que todo debe desarrollarse según lo esperado, es decir, que el trasplante haya tenido éxito y siempre deberá realizarse un seguimiento personalizado en cada mujer, ya que el organismo no actúa del mismo modo en cada caso.

La Asociación Americana de Nefrología ha puesto de manifiesto durante una reunión que suelen celebrar cada año, que los riesgos son mucho más acentuados que en un embarazo donde no existe trasplante de riñón en la futura mamá. Es necesario extremar las precauciones y realizar un seguimiento más exhaustivo de todo el embarazo, el riesgo de rechazo del órgano es mayor, ya que se producen cambios en el volumen sanguíneo como consecuencia del embarazo.

Son muchos los problemas existentes para madre e hijo, estos pueden superarse siempre que se realicen los estudios y seguimientos pertinentes. Ser madre tras un trasplante es algo más complicado, pero son muchas las futuras mamás que creen que vale la pena correr el riesgo y más con las nuevas tecnologías y avances en el campo médico que existen actualmente.

Vía | Diario Médico
Más información | ASN (Asociación Americana de Nefrología)
Más información | Alfinal

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