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Los accidentes infantiles son un hecho, la curiosidad de los pequeños en ocasiones provoca algún lamentable accidente. Un accidente habitual es quemarse por ejemplo con la plancha, en un descuido de mamá, el niño la toca por curiosidad quemándose. También puede darse el caso de que estando en la cocina, su curiosidad le lleve a tocar alguno de los cazos que están en el fuego para elaborar la comida, por estas razones es importante que sepamos como se debe curar una quemadura.

Frente a una quemadura del pequeño, debemos diferenciar si es de primer, segundo o tercer grado para actuar de una u otra manera. Cuando la quemadura es de primer grado, la diferenciamos porque solamente se enrojece la epidermis afectando a una pequeña zona, la solución que aconsejan los pediatras ante este tipo de quemaduras es enfriarla con agua fría, ya que así impediremos que el calor se propague y pueda dañar las capas más profundas de la piel. Después de esto siempre es muy aconsejable aplicar al pequeño una pomada antiinflamatoria.

Cuando la quemadura es de segundo grado, la cosa cambia, vemos como la quemadura esta muy enrojecida y además aparecen ampollas. Esto indica que además de la superficie de la piel, también han sido afectadas otras capas más profundas. Este tipo de quemaduras se pueden tratar en casa pero siempre que tengamos lo adecuado, la herida debemos, al igual que en la de primer grado, enfriarla con agua y a continuación desinfectarla. Después debemos aplicar un antiinflamatorio y seguidamente acudir al pediatra o a urgencias para qu valoren si hace falta otro tipo de pomada que contenga antibiótico.

Las quemaduras de tercer grado no deben intentar curarse en casa, hay que acudir lo más rápido posible al servicio de urgencias. Estas quemaduras tienen un color negro y afecta a las capas más profundas de la piel, músculos, vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas, no basta con una cura casera.

Aunque lo mejor es la prevención para evitar una quemadura, no dejar nada en el fuego de la cocina si no lo vamos a controlar, no dejar la plancha encendida mientras vas a buscar algo, basta un ligero descuido para que acontezca un accidente. Toda prudencia es poca cuando se habla del bienestar de un hijo.

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