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La acetona o cuerpos cetónicos son sustancias que crea el hígado cuando la glucosa se encuentra en niveles mínimos. La acumulación de acetona en la sangre del niño hace que la descomposición de esta sustancia acumulada en ella propicie, cuando es eliminada por las filtraciones del riñón o a través de la vía pulmonar, mal olor de la orina y del aliento.

Un niño necesita hasta cuatro veces más glucosa que un adulto y a diferencia de un adulto, las reservas de glucosa son mucho más limitadas. De ahí que después de un estado febril prolongado o de un ayuno causado por alguna enfermedad, el organismo del niño queme mucho más deprisa los azúcares para poder conseguir energía. El desgaste de estos depósitos de azúcar hace que el organismo del niño empiece a gastar las grasas como fuente suplementaria energética, de esta manera puede hacer frente a una posible crisis de hipoglucemia o a una bajada de azúcar en la sangre.

El aliento de un niño que tiene acetona es muy característico, ya que da la impresión de oler a manzanas ácidas (reineta) desde el momento en el que se despierta por la mañana, además, en ocasiones el niño suele estar bastante cansado e incluso vomita. Para determinar la existencia de acetona, lo mejor es comprar unas tiras reactivas que confirman la posible presencia de acetona a través de la orina.

Para paliar la acetona del organismo, lo mejor es ofrecer al niño zumo con azúcar dándoselo en pequeñas cantidades o a sorbitos, ya que ese estado de angustia por vómito imposibilita que pueda tomárselo normalmente. Una situación prolongada de ayuno, propicia un aumento de la acetona, hay que recordar que en grandes cantidades esta sustancia es una toxina para el organismo del pequeño y es necesario eliminarla.

Si la acetona no es eliminada al cabo de 24 horas, lo mejor es acudir al pediatra para que le realice las pruebas pertinentes y se pueda descartar alguna alteración metabólica como pudiera ser el hipertiroidismo o la diabetes.

Una opción que recomiendan algunos pediatras en el caso de acetona en el pequeño, es proporcionarle suero casero a base de agua mineral, zumo de limón, azúcar, una pizca de sal y de bicarbonato. Es un remedio que permitirá disminuir esos niveles de acetona y por consiguiente las ganas de vomitar.

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