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La gonorrea, también denominada blenorragia, blenorrea y uretritis gonocócica, es una enfermedad infecciosa de transmisión sexual muy común. Más de 700.000 personas en los Estados Unidos contraen gonorrea cada año. Los gérmenes de la gonorrea se encuentran en las mucosas del cuerpo (la vagina, el pene, la garganta y el recto), por lo que la infección se contrae por contacto con esas zonas. Si una mujer embarazada tiene gonorrea, es probable que sufra complicaciones y que le transmita la infección a su bebé cuando éste pasa por la vía de parto durante el nacimiento.

Gonorrea durante el embarazo

La mayoría de las mujeres con gonorrea no tienen síntomas (alrededor del 80%, frente al 15% de los hombres) y, si los tienen, son leves. Incluso los síntomas pueden ser tan poco específicos que se confundan con una infección vaginal o cistitis. Por ello ante estos síntomas hay que realizar pruebas. La gonorrea puede causar serias complicaciones durante el embarazo.

Existen varias pruebas de laboratorio para diagnosticar la gonorrea. Se puede tomar una muestra de las partes del cuerpo que pudieran estar infectadas (cuello uterino, uretra, recto o garganta) y enviarla a un laboratorio para que se analice. Con un sencillo análisis de una muestra de orina se puede diagnosticar la gonorrea presente en el cuello uterino o en la uretra.

También la prueba de tinción de Gram, que analiza una muestra de la uretra o del cuello uterino y permite al médico visualizar la bacteria en el microscopio. El examen de las muestras de uretra es más eficaz en los hombres que en las mujeres.

Durante el embarazo no hay peligro de contagio para el feto, pero sí cuando nace el bebé. Además la mujer embarazada con gonorrea es más propensa a ciertos riesgos: a sufrir un aborto espontáneo, a dar a luz a un bebé muerto, o a padecer una parto pretérmino.

Tratar la gonorrea tan pronto como se detecta reducirá el riesgo de complicaciones durante el embarazo y a la hora de dar a luz al bebé, evitando el posible contagio. Es completamente posible tratar y curar la gonorrea durante el embarazo, siguiendo las indicaciones médicas que indicará el tratamiento con antibióticos adecuado.

Prevención de la infección por gonorrea

Se puede evitar el contagio de la gonorrea mediante la abstinencia sexual o si nuestras relaciones sexuales son con una persona no infectada por la enfermedad. El uso de preservativo en ambos sexos disminuye notablemente la probabilidad de contagiarse una enfermedad de transmisión sexual como ésta, siempre que se emplee adecuadamente. El preservativo debe de estar puesto desde el principio hasta el final del acto sexual y debería usarse siempre que se practique la actividad sexual con una pareja en la que se sospeche la existencia de gonorrea o cualquier otra enfermedad de transmisión sexual.

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Gonorrea durante el parto: efectos en el bebé

Como hemos comentado, la gonorrea puede pasar fácilmente desapercibida para la mujer embarazada. Y en el momento de nacer, esta enfermedad se puede transmitir al bebé al atravesar el canal del parto. En ese caso, la gonorrea infectaría los ojos del bebé, lo cual puede provocar ceguera, infección en las articulaciones y una infección sanguínea potencialmente mortal en el recién nacido.

Por ello se opta, ante el riesgo de transmisión al bebé, por administrar al recién nacido una profilaxis ocular a modo de pomada que evitaría la conjuntivitis como práctica rutinaria, que además de prevenir el contagio de la gonorrea actuaría contra otras infecciones que también causan conjuntivitis.

Y es que la conjuntivitis neonatal, aunque habitualmente se contrae por otras bacterias, también puede ser causada por la Neisseria gonorrhoeae, la responsable de la gonorrea. La conjuntivitis causada por la bacteria de la gonorrea aparece entre 2 y 5 días después del nacimiento, o incluso antes si las membranas se rompieron prematuramente y la infección tuvo tiempo de comenzar antes del parto.

Habitualmente, los párpados y la parte blanca de los ojos (conjuntiva) del recién nacido se inflaman mucho. Cuando se separa el párpado puede verse la salida de pus. Si el tratamiento se retrasa, se pueden formar llagas en la córnea que dañan la vista de forma permanente. Para identificar el organismo infeccioso, el médico extrae una muestra de pus y la examina al microscopio o bien realiza un cultivo.

La gonorrea también podría causar en el bebé otras enfermedades graves como artritis séptica, meningitis y neumonía, que podrían poner en riesgo la vida de los niños. Si se sabe que la madre del recién nacido tiene gonorrea, el niño recibe una inyección del antibiótico ceftriaxona para prevenir la infección gonorreica en los ojos y en cualquier otra parte del cuerpo.

Más información | Centros para el control y la prevención de enfermedades, Pregnancy, Merck Sharp & Dohme
En Bebés y más | Causas más frecuentes de infertilidad, Higiene íntima durante el embarazo, Detectar la conjuntivitis infantil

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