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Se vió obligada a hacer un examen nada más dar a luz, todavía sangrando y con anestesia

Se vió obligada a hacer un examen nada más dar a luz, todavía sangrando y con anestesia
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Carmen Truyols es una médico anestesista que viven en la Comunidad de Madrid y acaba de ser madre de un niño. Hace tiempo que venía preparando un examen de oposición para poder acceder a una de las 45 plazas fijas en Madrid, pero por casualidades de la vida, el día que se examinaba, el 26 de noviembre, se puso de parto.

Nada más dar a luz a su bebé en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, le suturaron, le sondaron, le enseñaron a su bebé y, acto seguido, la llevaron a un aula aislada dentro del hospital para hacer el examen "a pesar de no haber dormido, no poder mover las piernas por efectos de la anestesia y de sangrar, como es normal en las primeras horas después del parto".

Tres horas separada de su bebé

Cuando se apuntó al examen avisó al tribunal de la oposición de que estaba embarazada de 39 semanas y media y que podía ponerse de parto en cualquier momento, pero la única solución que le dieron fue que podían enviar a alguien al hospital para examinarse, como establece la Ley de Igualdad.

"No me parece justo tener que presentarte a un examen tan importante así... no había dormido, ni comido, ni estaba en las mismas condiciones que mis compañeros. Tuve que abandonar a un recién nacido durante tres horas, no le pude dar el pecho. En un país en el que intentamos hablar de igualdad laboral, conciliación, maternidad... es vergonzoso exponer a las mujeres a una situación tan sumamente injusta",

A pesar de lo importante que son las primeras horas de vida junto al bebé, Carmen fue privada de vivir este momento tan especial con su hijo. Un periodo especialmente sensible de reconocimiento entre ambos que fomenta el vínculo de apego y contribuye a la instauración de la lactancia materna. Son horas sagradas que nada debería interferir. ¿Quién puede tener cabeza para hacer un examen en ese momento?

¿Y la conciliación?

La médico no quería perderse la oportunidad de presentarse al examen ya que "son los primeros que convocan desde la crisis" y lleva tres años encadenando contratos temporales, algunos de tan solo dos meses. Tuvo la fuerza de voluntad de prepararse y apuntarse al examen a punto de ser madre porque era su única opción.

¿De verdad no puede hacerse una excepción en estos casos? Es denigrante que se haga pasar a la mujer por una situación así. Precisamente, hace pocos días, el Tribunal Constitucional estableció que las bajas por embarazo o maternidad no se pueden tratar como los demás permisos pues supone una descriminación por razón de sexo, ¿y para examinarse se la trata como a los demás, aunque todavía esté sangrando y con las piernas anestesiadas? ¿No se tienen en cuenta razones de fuerza mayor? Esto también es conciliación.

Vía | Público
En Bebés y más | Igualar el permiso de paternidad y maternidad ¿cada vez más cerca?

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